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Creación, lenguaje inclusive y adecuación al rioplatense

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title: "¿Territorio internet? Espacios, afectividades y comunidades"
author: la_jes
papersize: a5paper
# ¿Territorio internet? Espacios, afectividades y comunidades [^*]
__**La implementación de megaproyectos extractivos sigue causando daños en los
territorios y perpetuando la violencia hacia las comunidades que en éstos
habitan. El presente artículo propone un acercamiento a Internet como un espacio
territorial, social y de creación, abordando en forma breve su vinculación con
temas ambientales, afectivos y de resistencia.**__
## La dimensión ambiental
Los minerales forman parte de nuestra cotidianidad, sin ellos la vida tal y como
la conocemos no sería posible. Estos minerales también están presentes en la
sociedad de la información actual, la cual tiene un fuerte componente tecnológico
basado en infraestructuras informáticas materiales. La ‘nube’, por ejemplo,
también es materia: suele decirse que es la computadora de alguien más en algún
otro lugar del mundo. Y aunque «la percepción generalizada sobre la tecnología
considera que su impacto medioambiental es escaso» [^1] ésta consume minerales,
plásticos y mucha energía.
Bajo el sistema capitalista actual la explotación de estos materiales se produce
a gran escala y tiene implicaciones que lo hacen insostenible para la vida:
legaliza el despojo territorial y patrimonial de los lugares donde se asienta;
propicia desarticulación de los tejidos comunitarios y locales; contamina aguas,
tierra y aire; provoca enfermedades. Las violaciones a los derechos humanos son
constantes y sistemáticas. Una vez más el sistema privatiza los beneficios (que
van únicamente en dirección a las corporaciones y sus aledaños) y socializa las
pérdidas. Las tecnologías tienden a reproducir esas asimetrías.
El impacto del consumo tecnológico podemos verlo tanto al final de la linea de
producción (por poner uno de los ejemplos más reconocidos, el basurero
electrónico de Ghana [^2] ), como en medio, al constatar que las industrias de las
tecnologías de la información y la comunicación son responsables de entre el 2%
y el 3% de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo [^3] .
En medio hay un largo proceso de producción que para el caso de los teléfonos
móviles por ejemplo, sabemos que tienen una vida de uso que en promedio no
supera los 18 meses. Por ponerlo en cifras, para la fabricación de cada
smartphone se utilizan más de 200 minerales, 80 elementos químicos, y más de 300
aleaciones y variedades de plástico. Los minerales metálicos más utilizados son:
cobre, estaño, cobalto, níquel, coltán, oro y plata, muchos de ellos llamados
‘minerales de sangre’ y su extracción se realiza en mayor medida en territorios
del Sur Global donde no solo hay disponibilidad de ellos sino condiciones
‘favorables’: escasas exigencias de seguridad, permisos ambientales laxos,
permisividad de trabajo infantil, presencia de grupos armados ‘leales’ a los
capitales, etc.
Por otro lado no es posible tener datos certeros sobre consumo de combustible
necesario para la transportación de las materias primas a los lugares de
fundición y luego a los de fabricación de las piezas y de éstos a los lugares
donde se ensamblan (la más de las veces cada proceso sucede en países diferentes)
y de ahí a la cadena de transporte que llevará los dispositivos a las vitrinas
donde llegan relucientes, y ya sin las ‘manchas’ de antaño. Las condiciones
laborales en toda esta cadena de producción (extracción, fabricación, ensamblaje,
transportación, venta) no son, ni mucho menos, diferentes a las de cualquier
maquila. Incluyendo el hecho de que son las mujeres quienes sufren las
consecuencias con más frecuencia: «solo en Corea del Sur, la organización Sharps
ha documentado más de 370 casos de trabajadoras de la industria electrónica,
mujeres en su mayoría, que contrajeron cáncer y enfermedades incurables con
apenas 20 ó 30 años de edad» [^4].
En cuanto al uso, se dice que «la industria de las TIC estaría consumiendo el 7%
de toda la energía eléctrica generada a nivel mundial» [^5], siendo que la gran
mayoría de ese porcentaje (entre el 82% y el 84%) sería consumo realizado por
les usuaries finales. Las cadenas de mensajes, nuestras redes sociales, nuestras
fotos de gatitos, no son inmateriales.
## La dimensión afectiva
Escribo sobre este tema mirando la pantalla de mi computadora mientras reviso
los mensajes que van llegando... ¿Para qué nos conectamos? ¿Qué hacemos cuando
deambulamos por internet? ¿A qué espacios estamos accediendo? Cuando nos
preguntamos por qué ‘estamos’ en las redes sociales comerciales, o usamos al
gran oráculo de las búsquedas solemos respondernos que porque ‘ahí está todo el
mundo’. Otras respuestas suelen tener que ver con desconocer otros espacios donde
realizar las mismas actividades.
Sin embargo si miramos de cerca a esas mismas redes sociales comerciales, en
particular las de Zuckerberg (dueño de Facebook, Instagram, Whatsapp) la respuesta
tendría más que ver con que se interesan en nuestra necesidad de conexión y
comunicación y la usan para explotarnos ¿silenciosamente? Un ‘arrepentido’ ex
alto cargo de la red azulita contaba hace unos meses [^6] que para lograr consumir
tanto tiempo y atención consciente de nuestra parte como fuera posible, encontraron
que debían darnos ciertas dosis de ‘dopamina’ mediante ‘me gusta’ y comentarios.
«Y eso te va a llevar a aportar más contenido... Los inventores, los creadores
-soy yo, es Mark [Zuckerberg], es Kevin Systrom en Instagram, es toda esta gente-
lo entendimos conscientemente». Ellos decidieron que para ‘echar a andar’ un
negocio millonario explotarían una ‘vulnerabilidad’ de la psicología humana que
propiciaría la dependencia a sus plataformas ‘sociales’.
Los software (programas informáticos) que hacen que las tecnologías funcionen de
cierta manera están escritas por personas (en su mayoría hombres blancos heteros
de los países desarrollados) que reproducen la ideología de su ‘clase’ mientras
se ‘esconden’ bajo el disfraz de la neutralidad y la innovación.
Somos seres sociales y las redes los saben. Son espacios ‘digitales’ que
propician nuestro estar en ellas de formas tales que queramos interactuar.
Espacios de debate, compartición y apapachos. Las redes están diseñadas para
comunicar personas (y/o grupos, colectivos, instituciones) entre sí. Sin embargo
en las redes sociales más usadas (Facebook, Instagram, Twitter) la mediación se
da a través de burbujas de filtro [^7], es decir, algoritmos que deciden qué vemos
y qué no vemos según criterios que imponen las propias empresas y a los cuales
las personas usuarias no tenemos acceso.
Nuestros datos personales, nuestra navegación es transparente para ellos y
recorre los caminos de sus infraestructuras hasta sus centros de datos manejadas
con algoritmos opacos que se niegan a compartir con nosotres mientras nos dicen
que ‘la privacidad ya no existe’ y que no debemos preocuparnos si ‘no tenemos
nada que ocultar’ [^8] . Y eso es justo lo que debería suceder: porque no
tenemos nada que esconder nadie debería estar urgando constantemente.
Hay muchos motivos por los cuales podemos elegir enmascarar nuestras identidades
digitales. Para las mujeres y personas no binarias un buen motivo tiene que ver
con la violencia en linea presente a diario en las redes sociales. Se multiplican
discursos de odio, hostigamiento, discriminación [^9] , publicación de
información e imágenes íntimas sin el consentimiento de las personas protagonistas.
Es una violencia ‘real’ que trae consecuencias en la vida de las personas tanto
a nivel físico como emocional, «impacta la toma de decisiones sobre situaciones
cotidianas, como su forma de vestir y si salir o no de sus casas» [^10] .
Pero Internet es más que redes sociales e incluso ahí donde no pretendemos
‘socializar’, sino indagar, buscar, viajar, etc también debemos enfrentarnos a
dejar relegada nuestra privacidad en manos de más burbujas de filtros. Se suele
decir que si el servicio es gratis el producto sos vos. Sabemos que en el
capitalismo nada es gratis pero confiamos plenamente en que las plataformas
comerciales no tienen costo para les usuaries. El costo son nuestros datos
e interacciones.
Alguien dijo alguna vez que necesitamos aprender a usar las tecnologías tanto
como hemos aprendido a leer y escribir [^11] . Defender internet como territorio
implica generar sociabilidades presentes, conscientes, críticas. Seguir usando
la red, pero de formas que nos sean beneficiosas, amorosas, compartidas sin
seguir únicamente ‘reglas’ impuestas por plataformas que no nos representan.
Defender Internet es sumarnos a los grupos de “competentes literatos digitales
que puedan estar a la altura de las difíciles circunstancias que presumiblemente
nos tocará vivir” [^12].
Defender Internet como territorio nos ayuda a tomar decisiones.
## A las afueras de la caja... de Facebook
Me dejo sonreir cada vez que alguien pide mi nombre para buscarme en “redes
sociales” (el plural es inútil, porque casi solo refieren ‘al feis’) y ante mi
negativa optan por preguntar mi teléfono para buscarme en ‘whats’. La segunda
negativa delimita el fin del interrogatorio y una sentencia: ¿‘no era que
trabajabas con tecnología’?
Comencé a usar Facebook en 2011. Las motivaciones fueron más bien excusas,
y quizás por eso no era del todo localizable por ese medio, pero ahí estaba.
Las idas y venidas por los caminos de las tecnologías críticas (en un plural que
implica experimentar en diversos estadíos, softwares y plataformas tecnológicas)
hicieron que me alejara cada vez más de ella y finalmente sucedió. Cerré mi
cuenta, definitivamente, a inicio de 2018. El ‘escándalo’ de Cambridge Analytics [^13]
me agarró ya fuera de esa red social de la que llevaba meses borrando
sistemáticamente mi perfil para poder cerrarlo.
El proceso fue lento y complejo incluso para una persona como yo que ‘casi no
publicaba’. La red social no quiere que la abandones, sin vos y el contenido que
generás, sería una plataforma vacía. El tiempo que me llevó este borrado
sistemático me permitió volver a ‘mirarme’ a través del espejo de lo que había
querido mostrar allí. Recordé momentos de tristeza, satisfacción y enojo plasmados
con palabras poco acertadas y tiradas al aire, sin más, como si las
interacciones que recibía tras esas publicaciones ‘llenaran’ los vacíos que
recordé haber sentido.
Hace un tiempo leía [^14] que «al igual que limpiar un armario, purgar nuestras
redes sociales puede no resultar sencillo... las personas forman vínculos
sentimentales con sus recuerdos en las redes sociales, como lo hacen con la ropa
y las fotografías antiguas».
Internet no olvida. Facebook no me ha olvidado. En algunos de los muchos
servidores que tiene desparramados por el mundo, donde replica varias veces la
información de cada une de sus usuaries, debo estar yo, en algún
‘perfil sombra’ [^15] almacenado a la espera de ser mercantilizado nuevamente. Un
‘shadow profile’ es un archivo oculto de los datos obtenidos a través de la
información recopilada y entregada voluntaria e involuntariamente a través de
nuestras publicaciones, interacciones, amistades, dispositivos, etcétera, para
establecer patrones de uso [^16] .
Esas tecnologías no están pensadas para que podamos jugar con ellas, aprender de
ellas, construir con ellas. Sus reglas nos son impuestas y ponen todos sus
recursos a disposición de saber todo lo que decimos. To-do. Facebook no quiere
que te vayas porque sin vos (literalmente) no vale nada.
Fui yo la que decidió acabar con esa relación tóxica y salir a jugar.
## La dimensión de las resistencias. Hacer red desde el hackfeminismo
Muchos son los contextos en los que transitamos las rutas de internet, de ida y
regreso, completas y por partes, cientos de veces al día. Para quienes además
vemos este espacio como un territorio en si mismo [y no solo un medio para
cumplir otros fines comunicativos], internet es un espacio público y político.
Para un grupo más reducido de personas lo político está dado por llevar la
potencia de hacer red a la Red, por habitar internet, por construirlo como un
espacio ‘revoltoso’.
El acceso continúa siendo uno de los principales problemas de internet hoy en día.
Sin embargo, el acceso no se limita únicamente a tener conexión, hay grandes
desigualdades que se dan apenas ingresamos a internet: las brechas de uso,
apropiación, transformación, creación de sueños a través de internet son quizás
mucho más grandes que las de la propia conexión. Para habitar internet es
necesario conocerla, saber sobre sus potencias y complicaciones, permitirnos
maravillarnos por las herramientas diversas que podemos conocer, las prácticas
que podemos generar, las personas detrás de la pantalla que hacen y deshacen más
allá de las redes comerciales que se muestran pomposas como punta de iceberg.
En el marco del Primer Congreso Feminista de Chiapas realizado en noviembre de
2016, la filósofa feminista Silvia Gil fue convocada a comentar algunas de las
aportaciones que los feminismos pueden hacernos a la hora de [re]pensar las
crisis sistémicas. Habló de la necesidad de encontrar formas de politización que
toquen la vida y sacudan nuestras cuerpas, de imaginar nuevos sentidos para
proponernos respuestas a las crisis, y de buscar formas políticas que no den la
espalda a los cuidados, a la interdependencia de las cuerpas. Escuchándola, y
pensando en las diversas dimensiones que conforman internet, pensar en él como
territorio a habitar cobra sentido nuevamente. Escobar [^17] define territorio
como un espacio construido por las interacciones sociales de quienes lo habitan,
desde organizaciones sociales y colectivos
En este campo los feminismos también tienen mucho que aportar. Politizar los
procesos con formas y formatos imaginativos, de creación de nuevos sentidos y
narrativas. Decía Gil que «para vivir necesitamos sostenernos cotidianamente con
trabajos materiales e inmateriales (afectos, deseos, etc) que hacen posible la
vida (...) No podemos aceptar una política que dé la espalda al problema del
cuidado, a la interdependencia de los cuerpos, a la vulnerabilidad de la vida».
En este sentido, tener una mirada crítica sobre las tecnologías que usamos a
diario es un aporte casi revolucionario en un contexto en el que las grandes
empresas que proveen servicios se muestra como mero ello: servicios únicos e
indispensables sin los cuales no existiría la Red.
Lo cierto es que en gran medida internet tal y como lo conocemos tiene una fuerte
dependencia de grandes infraestructuras y capitales. Sin embargo, son muchos los
proyectos que cada vez más se levantan para poner en cuestión esa máxima y
aportar a reconstruir un ecosistema de internet más biodiverso. Redes de
telecomunicaciones libres comunitarias como GuifiNet [^18] en el Estado Español,
Rizhomatica [^19] en México o NetWork Bogotá [^20] en Colombia. Servidores
autónomos en producción donde alojar nuestros contenidos y crear formas de
trabajo ‘sanas y cercanas’ como las cooperativas tecnológicas MayFirst [^21] o
Kéfir [^22]. Redes sociales distribuidas donde organizarnos, interactuar,
reconocernos, encontrarnos como Mastodon [^23] o Diáspora [^24]. Hay más ejemplos
que son más que simples ejemplos.
Habitar las tecnologías hoy es mucho más que acceder a plataformas comerciales:
existen ya opciones múltiples que nos permiten gestionar los recursos de nuestras
computadoras libremente [^25], resolver nuestras necesidades de búsqueda de
información sin ser rastreadas [^26] , trabajar colaborativamente [^27] ,
almacenar información en bibliotecas digitales [^28] creadas para sumar al bien común.
Podemos dar los primeros pasos cuestionando los sistemas de comunicación actuales,
aprendiendo sobre ellos, su funcionamiento, sus opciones y propuestas.
Reconciliarnos con el hecho de que los pasitos digitales que damos sí son
importantes. Las imágenes que compartimos, los lugares físicos que transitamos,
las búsquedas que realizamos, las cosas que nos gustan son la fuente de
mercantilización actual de las plataformas comerciales. Ellas entendieron a la
perfección que la información que brindamos tiene valor. Y como en el
capitalismo valor solo es igual a dinero, nos monetizan, nos venden al mejor
postor de la publicidad comercial [^29] o política [^30] , total ‘no tenemos nada que
ocultar’ [^31] .
¿Cómo ser antisistema [^32] en medio de tecnologías de comunicación eminentemente
sistémicas?
Cuando podemos mirar más allá del brillo tecnológico con el que las
multinacionales tecnológicas pretenden deslumbrarnos podemos comenzar a ver la
red de interdependencia que subyace al desarrollo tecnológico. Y ese es el
principio de poder construir tecnologías más justas, cercanas, propias y afectivas
que resuelvan problemas reales. Existe en nuestra inteligencia colectiva la
capacidad radical de construir cada aspecto de nuestras vidas con términos propios,
con otros imaginarios y potencialidades; «si iniciamos por cuestionar la
concepción misma de tecnología y la despojamos de su supuesta neutralidad y
objetividad, podemos encontrar un camino para darnos cuenta de cómo la tecnología
se convierte en una forma de estar y relacionarse con el mundo culturalmente
construida y cuáles son las relaciones de poder que la hacen parte de las redes
de los discursos sociales» [^33].
Dado el primer paso del cuestionamiento llega la potencia que bien conocemos
desde los feminismos, la de aprender con otres, compartir conocimiento. Podemos
defender internet como territorio que habitamos [^34], y que podemos transformar.
No se trata solo de ‘estar’ allí, sino de hacerlo desde la complejidad de
cuestionar sus entrañas y gozar los espacios digitales con colegas cómplices con
les que aprendamos, discutamos y nos ‘encontremos’ desde la escucha.
Las propuestas hackfeministas [^35] actuales proponen desde allí. Para mí la
apropiación tecnológica, o mejor aún, la adopción tecnológica, es ante todo,
feminista. No decidirán sobre nuestras cuerpas, tampoco sobre nuestres seres
ciborgs, redes sociales y espacios digitales que habitamos. Para poder transformar
las relaciones de poder actuales también en los espacios digitales necesitamos
permitirnos ‘deconstruir’ nuestra relación con las tecnologías, permitirnos tener
‘habitaciones digitales propias’, encontrarnos con otras en aquelarres
tecnofeministas [^36] en los que podamos compartir nuestras experiencias afectivas,
de lucha y de satisfacción, permitirnos jugar, aprender, romper y equivocarnos.
Y seguir haciendo desde fuera-de-la-caja [^37].
[^*]: publicado originalmente en https://sursiendo.com/blog/2019/03/territorio-internet-espacios-afectividades-y-comunidades/
[^1]: Revista Chasqui. «La cara oculta de la sociedad de la información:
el impacto medioambiental de la producción, el consumo y los residuos
tecnológicos», dirección URL:
http://www.revistachasqui.org/index.php/chasqui/article/view/3321/2975 (página consultada en septiembre de 2018).
[^2]: Red Voltaire. «África, el basurero del mundo», dirección URL: https://www.voltairenet.org/article186749.html
(página consultada en septiembre de 2018).
[^3]: Ensayos de Economía. «Las tecnologías de la información y el cambio
climático en los países en desarrollo», dirección URL: http://bdigital.unal.edu.co/35507/1/35857-143873-1-PB.pdf (página consultada en septiembre de 2018).
[^4]: Revista Chasqui. «La cara oculta de la sociedad de la información: el
impacto medioambiental de la producción, el consumo y los residuos tecnológicos»,
dirección URL: http://www.revistachasqui.org/index.php/chasqui/article/view/3321/2975 (página consultada en septiembre de 2018).
[^5]: Idem
[^6]: Genbeta. «Sean Parker, primer presidente de Facebook: la red social
explota una "vulnerabilidad" humana», dirección URL: https://www.genbeta.com/redes-sociales-y-comunidades/sean-parker-primer-presidente-de-facebook-la-
red-social-explota-una-vulnerabilidad-humana (página consultada en septiembre de 2018).
[^7]: TED Talks. «Eli Pariser: Beware online “filter bubbles”», dirección URL:
https://www.ted.com/talks/eli_pariser_beware_online_filter_bubbles (página consultada en septiembre de 2018).
[^8]: TEDxMadrid. «¿Por qué me vigilan si no soy nadie?», dirección URL: https://www.hooktube.com/watch?
v=NPE7i8wuupk (página consultada en septiembre de 2018).
[^9]: Prensa Latina. «Acusan a Facebook en EE.UU. de anuncios que discriminan a las mujeres», dirección URL:
https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=211423&SEO=acusan-a-facebook-en-ee.uu.-de-anuncios-que-
discriminan-a-las-mujeres (página consultada en septiembre de 2018).
[^10]: Internet es Nuestra MX. «#FalsaProtección Cuatro errores que se deben evitar al combatir la violencia en línea»,
dirección URL: http://internetesnuestra.mx/post/158075258118/falsaproteccio-n-cuatro-errores-que-se-deben (página
consultada en septiembre de 2018).
[^11]: Sursiendo, Comunicación y Cultura Digital. «Software libre más allá de la libertad», dirección URL:
https://sursiendo.com/blog/2014/06/software-libre-mas-alla-de-la-libertad/ (página consultada en septiembre de 2018).
[^12]: CCCB Lab, Investigación e Innovación en Cultura. «Una revolución educativa», dirección URL:
http://lab.cccb.org/es/una-revolucion-educativa/ (página consultada en septiembre de 2018).
[^13]: Letras Libres. «Cambridge Analytics y los alcances de la ciencia de datos», dirección URL:
https://www.letraslibres.com/mexico/ciencia-y-tecnologia/cambridge-analytica-y-los-alcances-la-ciencia-datos (página
consultada en septiembre de 2018).
[^14]: Revista Yorokobu. «¿Podrías hacer limpieza en tu pasado digital?», dirección URL:
https://www.yorokobu.es/purgar/ (página consultada en septiembre de 2018).
[^15]: Radio Canadá Internacional. «Perfiles sombra de Facebook y como la red social te sigue hasta cuando has borrado
tu cuenta», dirección URL: http://www.rcinet.ca/es/2018/04/14/perfiles-sombra-de-facebook-y-como-la-red-social-te-
sigue-hasta-cuando-has-borrado-tu-cuenta/ (página consultada en septiembre de 2018).
[^16]: Genbeta, «Una prueba demuestra que Facebook comparte tu "perfil sombra" con anunciantes», dirección URL:
https://www.genbeta.com/redes-sociales-y-comunidades/prueba-demuestra-que-facebook-comparte-tu-perfil-sombra-
anunciantes (página consultada en septiembre de 2018).
[^16]: 17 Escobar, Arturo (2010). Territorios de diferencia. Lugar movimientos vida redes. Universidad de Carolina del
Norte, Chapel Hill: Envión Ediciones.
[^18]: https://guifi.net/es
[^19]: https://www.rhizomatica.org/
[^20]: https://networkbogota.org/
[^21]: https://mayfirst.org/es/
[^22]: https://kefir.red/
[^23]: https://joinmastodon.org/
[^24]: https://joindiaspora.com/
[^25]: Sursiendo, Comunicación y Cultura Digital. «¿Listas para decidir?: ¡el software libre es para vos!», dirección
URL: https://sursiendo.com/blog/2016/05/lista-para-decidir-el- software-libre-es-para-vos/ (página consultada en
septiembre de 2018).
[^26]: https://duckduckgo.com/
[^27]: https://nextcloud.com/
[^28]: https://archive.org/
[^29]: El Salto Diario. «Las trampas de la publicidad en Internet», dirección URL:
https://www.elsaltodiario.com/consumo-que-suma/las-trampas-de-la-publicidad-en-internet (página consultada en
septiembre de 2018).
[^30]: Denken Über. «Facebook y Cambridge Analytica: sólo un síntoma de un problema más grande», dirección URL:
http://www.uberbin.net/archivos/derechos/facebook-y-cambridge-analytica-solo-un-sintoma-de-un-problema-mas-
grande.php (página consultada en septiembre de 2018).
[^31]: Jérémie Zimmermann et la Parisienne Libérée. «Rien à cacher», dirección URL:
https://www. hookt ube.com/watch?v=rEwf4sDgxHo&feature=youtu.be (página consultada en septiembre de 2018).
[^32]: Sursiendo, Comunicación y Cultura Digital. «Incidir es también hackear el hacer», dirección URL:
https://sursiendo.com/blog/2015/08/incidir-es-tambien-hackear-el-hacer/ (página consultada en septiembre de 2018).
[^33]: http://www.elsalmon.co/2017/04/trayectoria-socio-tecnica-de-las.html
[^34]: Sursiendo, Comunicación y Cultura Digital. «El desafío de una internet feminista: la reconfiguración necesaria»,
dirección URL: https://sursiendo.com/blog/2014/04/el-desafio-de-una-tecnologia-feminista-la-reconfiguracion-
necesaria/ (página consultada en septiembre de 2018).
[^35]: Radio Irratia. «Podcast del programa radial Mar de Fueguitos con entrevista a Sursiendo», dirección URL:
https://archive.org/details/mardefueguitos-con-entrevista-la_jes (página consultada en septiembre de 2018).
[^36]: Sursiendo, Comunicación y Cultura Digital. «Cruzar lineas: tecnologías, género y activismos», dirección URL:
https://sursiendo.com/blog/2015/01/cruzar-lineas-tecnologias-genero-y-activismos/ (página consultada en septiembre de
2018).
[^37]: Dossier Ritimo. «Soberanía Tecnológica», dirección URL: http://www.plateforme-echange.org/IMG/pdf/dossier-
st-cast-2014-06-30.pdf
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