Commit 8ccbb175 authored by rene's avatar rene
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Merge branch 'master' of 0xacab.org:pip/desobediencia.partidopirata.com.ar

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un proyecto del [partido interdimensional
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textos bajo [ppl](https://endefensadelsl.org/ppl_deed_es.html) salvo los
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> representar elaboraciones secundarias vis-à-vis de las políticas de
> ralentización" -- [La hipótesis
> cibernética](http://gen.lib.rus.ec/book/index.php?md5=D48B61549852A4F9255C685292DA85D0),
> Comité Invisible.
> Tiqqun.
Desde la declaración de la pandemia y las consecuentes cuarentenas
declaradas por los estados se han legitimado rápidamente las medidas de
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agrotóxicos en la salud, la desatención al respecto de les infectades de
dengue, el oportunismo de las empresas que despiden empleades
masivamente y la explotación del necropoder patriarcal asesinando
cis-mujeres y personas trans cada 23 horas--, el problema de la
conectividad ya formaba parte de nuestra vida cotidiana. Es decir, lo
que está de fondo en el pedido del ENACOM es la incapacidad de
sostenerse que tiene el estado actual de la infraestructura de red,
y esto es debido a **la sobreventa de ancho de banda que hacen los
proveedores de Internet** donde, encima, les pobres tenemos que abonar
más por un servicio malo que no tiene la inversión necesaría como para
dar lo que ofrece, es evidente, por ejemplo, la falta de inversión en
tendido de fibra óptica. Como si fuera poco se le suma que la gestión
técnico-política de esta infraestructura funciona, también al servicio
de coroporaciones como Whatsapp y Mercadopago, proporcionando conexiones
gratuitas a estas empresas, vulnerando de esta forma la neutralidad de
la red.
mujeres cis y trans, travestis, personas trans y no binarias cada 23
horas--, el problema de la conectividad ya formaba parte de nuestra vida
cotidiana. Es decir, lo que está de fondo en el pedido del ENACOM es la
incapacidad de sostenerse que tiene el estado actual de la
infraestructura de red, y esto es debido a **la sobreventa de ancho de
banda que hacen los proveedores de Internet** donde, encima, les pobres
tenemos que abonar más por un servicio malo que no tiene la inversión
necesaría como para dar lo que ofrece, es evidente, por ejemplo, la
falta de inversión en tendido de fibra óptica. Como si fuera poco se le
suma que la gestión técnico-política de esta infraestructura funciona,
también al servicio de coroporaciones como Whatsapp y Mercadopago,
proporcionando conexiones gratuitas a estas empresas, vulnerando de esta
forma la neutralidad de la red.
> **Nuestro reclamo: ¡Internet libre y gratuita para todes!**
> **Nuestro reclamo: ¡Internet libre y accesible sin restricciones para todes!**
Les piratas entendemos que el pedido del ENACOM de buenas prácticas se
aprovecha y abusa del nuevo sentido común que el aislamiento obligatorio
......
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author:
- V
categories:
- Balcarce
- Balcarce, Argentina
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El día 9 de abril asistí a un censo que resultaría en cacería de
......
---
title: 'echo "Hola, mundo"'
description: 'escrito desde Colima Hacklab'
author:
- Colima Hacklab
categories:
- Colima, México
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---
Nosotras habitamos en un pequeño triángulo al occidente de México. Entre
volcanes y el océano Pacífico, esta tierra de cocos desaparecería del
mapa a no ser por su puerto, su sal y sus playas. Nuestra historia es
testiga de que la ciudad en la que vivimos fue fruto de un accidente.
Esto te lo decimos no solo para hacerte saber en dónde andamos, sino
también por las particularidades de vivir en la periferia de la
periferia. Desde acá los acontecimientos que mueven a nuestro mundo se
observan con una extraña lejanía. Son noticias que oleada tras oleada
provocan un tumulto que dura un par de semanas. Así nos llegó la
Conquista, la Colonia, la Independencia, la Reforma, la Revolución, el
PRI, el neoliberalismo, la autodenominada 4T y, ahora, el coronavirus.
La apatía y la sumisión definen a nuestro gentilicio. Nuestra existencia
está marcada por la tibieza: apoyamos bandos a conveniencia y cedemos
responsabilidades acorde a la pereza. Esta estrategia --que podría
calificarse de mediocre-- ha funcionado para que los grandes cambios
lleguen acá sin asestarnos un duro golpe y que en su lugar sean
mutaciones paulatinas hasta el punto de ser indistinguibles.
Lo único que por años ha manchado de rojo a nuestras calles ha sido el
narcotráfico. Quisimos creer que era solo otro medio de subsistencia,
así como pensamos que en el 2006 se "depurarían" las calles. Luego
pretendimos justificar nuestro error con la xenofobia que nos
caracteriza: esa guerra no es nuestra, fue "importada" por la gente de
Michoacán o de Jalisco.
La "importación de casos" es un eufemismo fruto de la correctud política
que ha tomado fuerza. El coronavirus ha mostrado que detrás de nuestra
supuesta civilidad aún existe xenofobia --cada quien echándole la culpa
al vecino--; racismo --que de nuevo los compas de África pagan la
deuda hasta en China--; clasismo --los ricos huyendo a sus casas de
verano mientras que en las urbes pulula el virus--; violencia de género
--¿nadie pensó que el aislamiento doméstico también implicaría un alza
en la explotación sexual, la violencia y los feminicidios?--;
discriminación a los adultos mayores --¡ya déjense morir, necesitamos
los suministros médicos!-- y especismo --que descansen en paz todas
las mascotas abandonas o envenedadas por el temor a que transmitan el
virus.
Desde aquí nos hemos ido enterando a través de las noticias. Nuestra
cuarentena hace que todos los días sean domingo. Perdimos el acceso
a las playas y los ríos por cuestiones de "salubridad" pero "ganamos"
muros de contingencia que niegan la entrada a este totopo a cualquier
foráneo. Estas tomas de control han justificado la supuesta poca
afectación del coronavirus por estos lares, añadiendo que la mayoría de
los casos han sido "importados".
Aún carecemos de perspectiva histórica como para saber si el coronavirus
es el inicio del fin del mundo o de una época. Tanta película
y cristianismo nos generó la idea de que el "fin" es juicio, extinción
y protagonismo --nosotras haciéndole al Mad Max o al mesianismo. Así
como el ataque a unas torres metió en el discurso y política
contemporáneos la retórica del terrorismo, por la cual se justifican
intervenciones en pos de intereses geopolíticos, además de haber dado la
bienvenida a la vigilancia en su vertiente moderna, el coronavirus al
menos será otro tropo. El virus podrá irse, pero la incertidumbre
quedará ahí para alimentar lo que ahora es cada vez más evidente: ante
esta coyuntura las medidas de pasiva vigilancia masiva adquirirán su
legitimidad.
Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación hace mucho
tiempo atrás dejaron de ser una herramienta que se usa o abusa. Ahora
son la columna vertebal que con bits articula y estandariza todos los
mecanismos que mueven a nuestro mundo. Además, son praxis política que
permiten la aplicación sutil, sistemática y _en vivo y en alta
definición_ de la ley o al menos evidencia a sus infractores. La pasiva
masividad de esta nueva forma de vigilancia se da a través de tiendas de
aplicaciones preinstaladas, de código cerrado que impide su correcta
evaluación y de términos de servicio poco claros.
No fue como en las pelis de _hackers_, sino a través del uso desmedido
de un par de aparatos que nosotras encendemos y alimentamos. Para las
personas usuarias es solo un par de aplicaciones _ad hoc_ a las
necesidades del momento. Sin embargo, para Estados y corporaciones es la
excusa perfecta para probar nuevos mecanismos de monitoreo y minería de
datos en un contexto de perpetuo estado de excepción.
Pero esto problablemente ya lo sabes. En estos textos hay otras personas
que lo han explicado mejor que nosotras y con una experiencia más
cercana. Acá la tecnopolítica derivó en un _hackatón_ para "combatir" al
coronavirus, en cuyas propuestas reflejan más una preocupación por la
interrupción de la capacidad productiva que por lo que este fenómeno ha
servido a intereses ajenos a las necesidades médicas de la cuarentena.
Así como este freno al frenesí de nuestros modos de vida está siendo
orientado a tipos de praxis políticas que amenazan las pocas libertades
que como personas y comunidades hemos conseguido o defendido, también
puede ser una coyuntura para sentarnos y hablar con franqueza: ¿qué
hemos hecho?
No sabemos dónde te encuentras ni con quién te apoyas, pero con esta
lengua podemos entendernos. En nuestro trabajo venimos anunciando la
"muerte" del capitalismo desde antes que todas nosotras
naciéramos. Fuimos tan ególatras que pensamos que este mundo se
deformaría aún más, se destruiría, cambiaría o fragmentaría a partir de
las acciones que realizamos como personas, como comunidad o como
especie. Tuvo que ser algo que no podemos ver, algo que no piensa, algo
que solo se propaga, lo que hoy al menos ha puesto un freno momentáneo
a algunas de las entidades a las que nos oponemos.
Al puro estilo _sci-fi_, un virus nos ha demostrado dos cuestiones
útiles para reflexionar sobre nuestra lucha. Detener esta maquinaria es
posible. Repetimos: _detener esta máquina es posible_. No se requieren
grandes recursos, sino estrategias específicas de propagación
y resistencia. Sin embargo, también demuestra que esa detestable máquina
todavía tiene aliento. No está en decadencia, sino en transformación
continúa, como si fuese un monstruo de ánime japonés.
Las compas de Chiapas dicen que es una hidra. Pero nos negamos a pensar
que esa cosa tiene vida. No admitimos la posibilidad de que la lucha es
para asesinarla. No puede morir porque no es un organismo vivo que cual
parásito o virus pone en peligro a nuestra existencia. Se trata de una
especie de dispositivo o función o como quieras llamarlo que se pega
a nuestros modos de vida. Se reproduce en cada momento que aceptamos una
realidad donde sin dinero no hay ocio ni dignidad ni tiempo ni vida. Esa
cosa se anima en el momento que la abstraemos y la pensamos como una
entidad externa que nos controla y aflije.
Desde acá te preguntamos, ¿hasta cuándo dejaremos que esa cosa mute
y mute a través de nuestras prácticas? En cada transformación nos fatiga
y hasta nos vence: de algún modo tenemos que hacer que el ritmo de
trabajo y de vida sea también un asunto de autonomía, autogestión
y cuidados, un asunto de la tecnopolítica y psicopolítica que estamos
llevando a cabo. Tener tiempo también es una de nuestras luchas.
¿Pa cuándo dejaremos de dar patadas de ahogado? Quizá es tiempo de
asumir que al barco no le pudimos cambiar la ruta, que la embarcación ya
se está hundiendo, que ya no estamos en tierra firme, sino aferrados
a un pedazo de madera flotante. Varias investigadoras indican que el
coronavirus es solo _un síntoma_ de cómo la pérdida de biodiversidad
y el cambio climático pueden tener consecuencias que ni en las novelas
avistamos. Si este súbito _síntoma_ se anticipa que tenga un impacto tan
grande como el tropo del terrorismo o el dislocamiento de la Gran
Depresión, ¿estamos como colectivos, como obreras, como deseosas de
otros mundos, preparadas para lo que viene en los próximos cincuenta
y dos años? Este nuevo ciclo será más duro.
Según ciertos artículos las consecuencias totales de la actividad que
realizamos hoy en día tardan unos cincuenta años en manifestarse
completamente. Esto quiere decir que las consecuencias que estamos
viendo ahora tienen sus orígenes en 1970, cuando la "revolución" verde
y el neoliberalismo aún empezaban. ¿Qué nos depara para los siguientes
años?
Unas podemos movernos por la esperanza de que aún es posible hacer
algo. Otras actuamos bajo la idea de que aún sin esperanza hemos de
seguir luchando en pos de las generaciones sin futuro que ya están
naciendo. ¿Con qué cara vendremos nosotras a decirles que, justo en los
inicios, como generación, clase o género optamos por reducir el problema
a sus partes? Coronavirus por allá, sequías por acá, huracanes
y tornados sin aparente novedad, pero cada fenómeno cada vez más fuerte,
cada vez más sistemático.
Quizá llegó el momento en que sin importar de dónde vengas o qué hagas,
juntas empecemos a construir la infraestructura que necesitaremos para
los siguientes años. ¿Pa cuándo, pues, empezamos a poner en práctica lo
que la internet distribuida nos ha enseñado?
Las redes de redes son posibles no solo para la transferencia de
paquetes, sino también para la articulación de nuestras capacidades
políticas. ¿Pa cuándo, pues, empezamos? Acá ya estamos listas.
---
title: El autoritarismo en tiempos de la pandemia
description: |
Sobre el posible paso del Estado de Emergencia hacia una Economía del
Control Social
author:
- Colectivo Disonancia
categories:
- Chile
layout: post
---
![doctor_peste](https://colectivodisonancia.net/wp-content/uploads/2020/04/Portada_Autoritarismo.jpg)
Nos encontramos en un momento en el que la vida cotidiana se ha visto
afectada en diferentes aspectos, causando en la mayoría un ánimo de
incertidumbre. Las alertas del mercado global anuncian la proximidad de
una crisis económica que ya era esperada, mientras que la precariedad de
los sistemas públicos de salud muestran la insoportable desigualdad
económica con que en algunos países enfrentamos la enfermedad. Cada vez
es más evidente que el peligro de esta pandemia depende de en qué clase
social estamos.
Además de la amenaza a la salud que significa el virus, cada día
aparecen también nuevas señales de otra amenaza, en este caso
directamente política, ligada a las formas autoritarias de enfrentar la
pandemia. En Hungría, la democracia liberal ha acabado y un [nuevo
régimen con enormes atribuciones
presidenciales](https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52151321),
sin parlamento ni elecciones, fue entregado a Víktor Orbán por tiempo
indefinido. En Israel se han cerrado los tribunales y [el gobierno
autorizó a su agencia de
seguridad](https://www.nytimes.com/es/2020/04/01/espanol/coronavirus-decreto-emergencia-autocratas.html)
para que vigile a todos los ciudadanos por medio de los datos recabados
de sus dispositivos móviles. En China, donde empezó el contagio, [se dan
los casos más extremos de
vigilancia](https://www.eldiario.es/theguardian/vigilancia-ciudadanos-China-colateral-coronavirus_0_1004050368.html):
la ubicación de cada ciudadano es rastreada por medio de los datos de su
teléfono y por el reconocimiento facial en las calles, además de las
medidas policiales para fiscalizar y "ejercer" las normas de circulación
pública.
Dadas las condiciones actuales de la pandemia y de la incertidumbre
médica y política sobre cuánto se extenderán sus efectos, todo pareciera
apuntar a que los Estados de Emergencia permitirán con mayor facilidad
la proliferación de medidas autoritarias como las señaladas
anteriormente. Autores como [Byung-Chul
Han](https://elpais.com/ideas/2020-03-21/la-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html)
y [Yuval Noah
Harari](https://telegra.ph/Yuval-Noah-Harari-El-mundo-después-del-coronavirus-04-13),
anuncian ya que existe una gran posibilidad de que estas medidas
autoritarias perduren en el tiempo, se extiendan por el planeta
y reconfiguren el escenario político global. Si bien hay suficiente
indicios para pensar lo mismo, la incertidumbre que queda entonces es
sobre cuál va a ser el grado de la transformación política y cuán
arraigada será esta transformación en la sociedad y en la
historia. Podría tratarse de un aumento notorio del autoritarismo o una
transformación estructural del capital. Del mismo modo, por muy
radicales que fuesen las medidas, tal vez no lleguen a estar lo
suficientemente arraigadas como para perdurar. Cualquiera sean las
opciones, hay que considerar que, dada la rapidez de las decisiones
y eventos en los que nos encontramos, toda conjetura podría quedar en
una mera posibilidad nunca realizada, sin embargo es preferible estar
alertas, sobre todo si la amenaza en camino pudiera ser mayor que un
virus.
Ante esto, vemos la posibilidad de que la pandemia sea el detonante para
el surgimiento visible de una nueva forma de dominación tecnocrática que
sea incluso capaz de transformar la dominación y producción capitalista
tal como la conocemos hasta ahora. Particularmente, entendemos
tecnocracia como el poder ejercido a través de la administración de la
sociedad por medio del control técnico, ya sea como argumento de
"experticia" o como fuerza política.
## De la crisis a la economía del control
El capitalismo entra en crisis estructuralmente, esa es una de sus
características; del mismo modo, posee una enorme capacidad para superar
las crisis y salir fortalecido. El COVID-19 podría ser una anécdota más
en su historia, pero ciertamente le ha afectado por la situación en la
que se encuentra. Como [señala David
Harvey](https://ctxt.es/es/20200302/Politica/31496/coronavirus-anticapitalismo-neoliberalismo-medidas-covid19-david-harvey-jacobin.htm),
la dificultad ya existente en el mercado para encontrar la demanda
suficiente para "justificar" el capital ficticio y la deuda, la
paralización de los mercados orientados al consumo inmediato y la
devaluación creciente de toda la mercancía debido a la incertidumbre
sobre cuánto durarán las restricciones de emergencia, muestran un
escenario extremadamente desfavorable para el capitalismo.
De permanecer una situación como esta, se requerirá mucho más que la
"autorregulación del mercado" para salir de la crisis, lo que puede
favorecer la adopción progresiva de las medidas de emergencia y de
control extremo. China es un ejemplo de una economía que, a pesar de
contar con todas las características del mercado capitalista, está
hegemonizada por medidas de control y planificación central (o
corporativa) que dejan fuera incluso la abstracta expresión de la
"libertad de los agentes del mercado" para introducir el control directo
sobre la vida de las personas como un factor esencial. El [puntaje
social en
China](https://www.eldiario.es/sociedad/China-pone-buenos-malos-ciudadanos_0_831866905.html)
no solo es una medida de administración policial, es también un factor
de disciplinamiento de la fuerza laboral y una directriz sobre los
hábitos de producción y consumo en el país. En una situación de
emergencia prolongada, medidas de control de este tipo podrían ser
requeridas si las empresas empiezan a forzar la actividad económica y,
a la vez, un mayor disciplinamiento laboral. De esta manera, aquellas
medidas autoritarias que vemos como reacción a la pandemia, podrían
enraizar en la sociedad y perdurar por tiempo indefinido si logran
traspasar la emergencia inmediata y se mantienen como medias de
emergencia económica, particularmente si los mecanismos de vigilancia en
China empiezan a tener mayor popularidad en la prensa y en la opinión
política occidental.
Aun así, de extenderse las medidas de control del ámbito médico al
económico, la inmediatez de la situación podría hacer que el aumento de
las medidas autoritarias fueran pasajeras. Sin embargo, la pandemia
podría estar acelerando el proceso de deriva totalitaria que ya se podía
ver en el Estado y en el propio mercado. La oleada de incorporación de
leyes antiterroristas y medidas de excepción dentro de los Estados de
Derecho en tiempos "normales" que hemos visto en las últimas
décadas[^cd1], da cuenta de un prolongado proceso político reaccionario
que revela la incomodidad del capitalismo actual frente a las libertades
y derechos que los propios liberales inventaron y usaban como argumento
de los supuestos valores del capitalismo; valores que podrían estar
dispuestos a desechar.
En términos económicos, el corporativismo, como el fenómeno de grandes
concentraciones de capital en empresas multinacionales, ha creado
enormes instituciones, principalmente las corporaciones ligadas al
desarrollo tecnológico, con una capacidad equivalente a Estados
multinacionales. Google, Facebook, Apple, entre otras, tienen la
capacidad productiva y la influencia directa en las personas suficientes
como para ser actores políticos decisivos en el actual escenario
global. Si los algoritmos de estas corporaciones llegan a tener la
atribución de decidir sobre qué libertades o derechos debe restringirse
a una persona, decisión que pueden justificar con el argumento de que
tienen los datos para saber la "realidad" de cada persona, estaremos en
la antesala de una forma de dominación tecnocrática. El modelo de
control aplicado en China no depende, en su esencia, del rol del Estado,
sino de que los factores del poder tecnocrático tengan la capacidad
y legitimidad suficiente para poder incidir en la sociedad, la política
y la economía; un mercado autoritario o un capitalismo tecnocrático es
posible[^cd2].
## La lucha que nos espera
El poder tecnocrático consistiría en la movilización coordinada de las
instituciones de la sociedad –-mercado, estado, familia, etc-– para
mantener el orden y el control como principio esencial de los aspectos
de la vida: política, cultura, biología. Aquello que podíamos intuir
como control social en la vigilancia masiva y en el poder de influencia
de los monopolios, pasaría a formar parte de la política pública. Ante
la amenaza de una emergencia permanente, o el temor de que la
inestabilidad pueda convertirse en una emergencia; el orden, la
vigilancia y el control pasarían a ser los lemas de una nueva forma de
dominación y, también, los nuevos valores públicos.
Debemos tener cuidado con los discursos que, en nombre del beneficio de
toda la humanidad, hagan de estos elementos de control el motivo central
de la vida social, imponiéndose con la pretensión de que no hay más
alternativas que discutir. Del mismo modo, las grandes soluciones
tecnológicas, por muy "abiertas" y colaborativas que se declaren, si son
administradas por corporaciones, siempre son un peligro para la
autonomía de las comunidades ya que le entregan un poder inmenso las
instituciones sobre las cuales no tenemos ninguna capacidad de decisión.
Esta nueva forma de dominación no solo es una amenaza por su capacidad,
sino que también lo es porque bajo su argumento de la correcta
administración de los recursos sociales, económicos y tecnológicos,
podría ser percibida como una política progresista más. Sin embargo, el
contenido autoritario de este poder no está necesariamente declarado en
su discurso, sino que se encuentra en su capacidad de obtener control
directo sobre todos los aspectos de la sociedad. Quienes estamos en la
lucha anticapitalista radical, debemos ser capaces de ver a la
tecnocracia en los mismos términos de una clase social dominante a la
que enfrentar[^cd3]. Es momento de también ser antitecnocráticos.
La pandemia nos ha causado un daño evidente, directamente a la salud
o por medio de la amenaza cada vez más real de un período extenso de
precarización de la vida. Debemos enfrentarla y fortalecer los lazos
comunitarios y políticos, sin dejar de perder de vista la capacidad del
capitalismo y de los tecnócratas para tomar la iniciativa y aprovechar
la emergencia para impulsar una nueva forma de dominación.
En este sentido, es urgente dar la reflexión y discusión crítica en
torno al origen de esta pandemia que, como todas en la historia, guarda
una profunda relación con la industria alimenticia animal[^cd4], debemos
poner en duda el actual modo de producción de alimentos, su lógica
capitalista y su amenaza permanente para nuestro futuro. Por otro lado,
hoy más que nunca, debemos esclarecer nuestros horizontes políticos
a largo plazo pensando en qué modelo de sociedad queremos vivir y qué
estrategias políticas necesitamos para conseguirlo. Necesitamos esta
reflexión no solo para poder presentar alternativas viables y globales
a la producción saludable de alimentos, sino también porque el poder
burocrático puede validarse como representante de los intereses de toda
la humanidad por medio de la seguridad, la salud y el orden. Saber
oponernos a las medidas de control social y diferenciarnos de sus
propuestas dependerá de la claridad de nuestro horizonte
estratégico. Finalmente, debemos seguir construyendo una organización
con objetivos radicales que sea capaz de enfrentar los desafíos. La
experiencia de la revuelta chilena de los últimos meses muestra que
incluso en un panorama político opresivo y enajenante como el de Chile
previo a las protestas, es posible un levantamiento masivo contra todo
pronóstico, por lo que siempre es posible una sublevación.
En la historia hemos experimentado muchas pandemias y superaremos esta;
a la dominación que está por venir, si estamos organizados y tenemos
claros nuestros objetivos, también.
[^cd1]: En Chile el 2019, por ejemplo, [fue aprobado una "vía rápida"
dentro del Código Procesal
Penal](https://www.senado.cl/senado-aprueba-en-general-ley-corta-antiterrorista/senado/2019-08-07/170817.html)
que permite a las policías y al poder jurídico atribuir rápidamente
como terrorismo investigaciones penales sin tener que pasar por el
procedimiento regular para definir un acción terrorista. En varios
países del mundo pueden encontrarse casos similares, originalmente
motivadas por el ejemplo del "Ley Patriota" en Estados Unidos desde
el 2001.
[^cd2]: El economista John Kennet Galbraith ya a fines de los 60'
describió los procesos de monopolio y burocratización de las grandes
corporaciones y cómo, además de los efectos económicos del monopolio,
conllevaban el surgimiento de un poder político corporativo.
[^cd3]: Carlos Pérez Soto ha formulado la idea de una nueva clase social
dominante, la Burocracia, que por medio de la gestión del conocimiento
o "saber" sobre las nuevas tecnologías de la producción, es capaz de
disputar la hegemonía social y económica a los capitalistas.
[^cd4]: Un análisis detallado y documentado sobre el desarrollo
histórico de las epidemias y su relación con la producción de
alimentos, y particular la ganadería, se puede encontrar en el
capítulo "El regalo mortal del ganado" en _Armas, gérmenes y acero_
(1997), de Jared Diamond.
---
title: Ciberyuta del humor
description: El ciberpatrullaje como dispositivo de disciplinamiento
author:
- V
- Con colaboración de LucioRtg
categories:
- Balcarce, Argentina
layout: post
---
"Al Presidente no le gustó tu tuit"[^cy1]. Eso dijo la DDI a KG cuando
lo fueron a buscar a su casa. Le informaron que se encontraba bajo una
causa penal que lo acusa de **intimidación** e **instigación a cometer
un delito**. El tuit era un chiste. Una alegoría a un meme que viene
circulando hace tiempo, y que refiere a la posibilidad de emprender
s@k30s cuando la situación del país sea crítica.
La advertencia de la Ministra Frederic y su séquito ciberyuta acerca de
la vigilancia de nuestro humor era un aviso literal.
El fiscal que le abrió la causa, Rodolfo Morue, expresó al respecto:
"En un grupo social donde participan 700 personas, entendimos que **era
una amenaza seria** como para notificarlo de sus derechos y avisar que
nosotros sabíamos que **podría tener un plan** en su cabeza y que debía
desistir. Si es un chiste o ironía solo lo sabe él. **No estamos
viviendo una situación como para hacer chistes en redes sociales**",
continuó el fiscal[^cy2].
El Estado ahora detenta la potestad no solo de detectar el humor social,
también de moldearlo, disciplinarlo. Y parece que éste chiste no le
resultó gracioso. Es la primera acusación judicial relacionada al
ciberpatrullaje desde que se anunció el 7 de abril su puesta en marcha.
El ciberpatrullaje es una modalidad de la ciberseguridad, a través de la
vigilancia con cruzamiento de palabras clave **permite identificar la
posible comisión de delitos**. _Implica el monitoreo de contenido como
mensajes, posteos, imágenes y todo lo que se publica en alguna red
social. Se realizan actividades de recolección, almacenamiento
y análisis de los datos recolectados para transformarlos en información
que sea de utilidad a la causa_[^cy3].
"Todas las fuerzas realizan 'ciberpatrullaje' en las redes sociales para
detectar el humor social, dependiendo de la zona y trabajar en alertas