Loading platform_cooperativism.markdown +124 −170 Original line number Diff line number Diff line Loading @@ -7,129 +7,83 @@ license: http://endefensadelsl.org/ppl_deed_es.html category: [ "En Defensa del Software Libre #4" ] --- COOPERATIVISMO DE PLATAFORMA Desafiando la economía colaborativa corporativa > Adaptación de "Cooperativismo de plataforma", traducido al castellano > y publicado originalmente por [Dimmons](http://www.dimmons.net). > ["Platform Cooperativism"](missing) publicado en inglés por Fundación > Rosa Luxemburgo, oficina Nueva York. Liberado bajo [Licencia de > Producción de Pares](http://endefensadelsl.org/ppl_deed_es.html) con > permiso del autor. Por Trebor Scholz Dimmons.net - Investigación acción en producción procomún Internet Interdisciplinary Institute (IN3) - Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Publicado por Dimmons - Investigación acción en producción procomún. Internet Interdisciplinary Institute (IN3) - Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Editora: Mayo Fuster Morell Traducción al castellano: Victor Guillamon. Revisión de la traducción: Enric Senabre, Mayo Fuster Morell y endefensadelsl.org Dirección: Av. Carl Friedrich Gauss, 5 Parque Mediterráneo de la Tecnología 08860 Castelldefels (Barcelona) Correo electrónico: mfuster@uoc.edu www.dimmons.net Editor de la versión en inglés: Fundación Rosa Luxemburg. Oficina de Nueva York. Licencia de Producción de Pares https://endefensadelsl.org/ppl_deed_es.html Trebor Scholz / Publicaciones Dimmons, Barcelona 2016 Cooperativismo de plataforma Desafiando la economía colaborativa corporativa Por Trebor Scholz Entre todos los problemas en el trabajo del siglo XXI --el auge de un Entre todos los problemas del trabajo del siglo XXI --el auge de un sector de servicios con bajos salarios, la desigualdad económica, el desmoronamiento de los derechos de las trabajadoras-- el principal problema, en realidad, es que hay muy pocas alternativas realistas. Lo que ha faltado en el debate sobre el futuro del trabajo es un enfoque que ofrezca a la gente algo que pueda abrazar de todo corazón. De eso es lo que trata este estudio. En primer lugar, voy a reflexionar sobre las oportunidades, riesgos y consecuencias de la economía colaborativa. Utilizaré el caso de Amazon.com, que ha entrado con fuerza en determinada "economía colaborativa". En segundo lugar, describiré el crecimiento de las cooperativas de plataforma y ofreceré ejemplos de plataformas existentes y de plataformas cooperativas imaginarias. Lo que llamo cooperativismo de plataforma consiste en modelos de propiedad democráticos para Internet. En tercer lugar, esbozaré diez principios para las plataformas de trabajo que están llevando la equidad laboral a las plataformas laborales. Concluiré con reflexiones sobre posibles pasos que hay que seguir para este cambio de paradigma en marcha. Las consecuencias de la economía colaborativa. La han llamado "economía de changas" (gig economy[1]), economía entre pares, _sharing economy_. Ha llevado un tiempo reconocer que la economía colaborativa era en realidad una economía de servicios bajo demanda que se dispone a obtener beneficios económicos de servicios que antes eran privados. Es cierto que entre esos trabajos existen oportunidades innegables para estudiantes o para trabajadoras formadas y para quienes disponen de una segunda vivienda. Ahora es más fácil para las graduadas universitarias encontrar algún trabajo montando los muebles o renovando la casa de alguien. Las consumidoras, formadas por una aguda apreciación de los bajos precios y de la "ubercomodidad"[2] por encima de todo, han dado la bienvenida a estos advenedizos. Pero, ¿debemos entender la economía colaborativa como una señal en el camino que apunta a un futuro mejor, más flexible, del trabajo? ¿Qué es lo que esta economía nos trae realmente? Bienvenido a las Aldeas Potemkin de la "economía colaborativa", en las que finalmente puedes vender la fruta de los árboles del jardín a tus desmoronamiento de los derechos de las trabajadoras-- el principal es que hay muy pocas alternativas realistas. Lo que ha faltado en el debate sobre el futuro del trabajo es un enfoque que ofrezca a la gente algo que pueda abrazar de todo corazón. De eso es lo que trata este estudio. En primer lugar, voy a reflexionar sobre las oportunidades, riesgos y consecuencias de la economía colaborativa. Utilizaré el caso de Amazon.com, que ha entrado con fuerza en la "economía colaborativa". En segundo lugar, describiré el crecimiento de las plataformas cooperativistas y ofreceré ejemplos de plataformas existentes y de plataformas imaginarias. Lo que llamo _plataformas cooperativistas_ consiste en modelos democráticos de propiedad para la Internet. En tercer lugar, esbozaré diez principios para las plataformas de trabajo que están llevando la equidad laboral a las plataformas laborales. Concluiré con reflexiones sobre posibles pasos que hay que seguir para este movimiento en marcha. _Las consecuencias de la economía colaborativa._ La han llamado "economía de changas" (gig economy[1]), la economía de pares, la _sharing economy_. Ha llevado un tiempo reconocer que la _economía colaborativa_ era en realidad una _economía de servicios a demanda_ que se disponía monetizar servicios que antes eran privados. Es cierto que entre esos trabajos existen oportunidades innegables para estudiantes o para trabajadoras formadas en búsqueda de algo estable y para quienes disponen de una segunda vivienda. Ahora es más fácil para las graduadas universitarias encontrar algún trabajo montando los muebles o renovando la casa de alguien. Las consumidoras, formadas por una aguda apreciación de los bajos precios y de la "uber-comodidad"[2] por encima de todo, han dado la bienvenida a estos advenedizos. Pero, ¿debemos entender la economía colaborativa como un cartel en el camino que apunta a un futuro mejor, más flexible, del trabajo? ¿Qué es lo que esta economía nos trae realmente? Bienvenida a las Aldeas Potemkin de la "economía colaborativa", en las que finalmente puedes venderle las frutas que crecen en tu jardín a tus vecinas, compartir un viaje en coche, alquilar una casa de árbol en el bosque Redwood o visitar un KinkBnB[3]. Esa amigable comodidad supone, para muchas trabajadoras, un salario bajo y una trampa precaria. Pero tú, por el contrario, puedes escuchar tu propia cuenta de _Spotify_ en un taxi de _Uber_. Ya no tienes que sufrir lo que el economista George Akerlof[4] describió como un "mercado de limones"; estas nuevas bosque _Redwood_ o visitar un _KinkBnB_[3]. Esta amigable comodidad supone para muchas trabajadoras un salario bajo y una trampa precaria. Pero tú, por el contrario, puedes escuchar tu propia cuenta de _Spotify_ en un taxi de _Uber_. Ya no tienes que sufrir lo que el economista George Akerlof[4] denominó "mercado de limones"; estas nuevas plataformas están introduciendo nuevos pesos y contrapesos. Has sido promovida a una gerencia media, tienes derecho a despedir a tu promovida a la gerencia media, tienes derecho a despedir a tu conductora. Hay empresas que hasta han encontrado una manera de sacar valor financiero de tus interacciones con los objetos cotidianos, reclutándolos como informantes para un capitalismo de vigilancia. reclutándolos como informantes para el capitalismo de vigilancia. Compañías laborales tan amantes de lo _cool_ como _Handy_, _Postmates_ y _Uber_ celebran su momento Andy Warhol, sus quince mil millones de dólares de fama. Se deleitan por el hecho de haber puesto en marcha sus monopolios de plataforma en ausencia de una infraestructura física Compañías laborales tan amantes de lo _cool_ como _Handy_, _Postmates_ y _Uber_ celebran su momento warholiano, sus quince mil millones de dólares de fama. Se deleitan en el hecho de haber puesto en marcha sus plataformas monopólicas en ausencia de una infraestructura física propia. Al igual que _AOL_ y _AT&T_ no crearon Internet, ni Mitt Romney[5] construyó su negocio por sí mismo[6], las empresas de la economía bajo demanda tampoco construyeron el suyo. Se están yendo con tu coche, tu departamento, tu trabajo, tus emociones y, esto es importante, con tu tiempo. Son empresas de logística que requieren que las participantes paguen al intermediario. Nos vamos transformando en activos; se trata de la financiarización de la vida cotidiana 3.0. economía a demanda tampoco construyeron su imperio. Están poniendo a producir _tu_ coche, _tu_ departamento, _tu_ trabajo, _tus_ emociones y, más importante, _tu_ tiempo. Son empresas de logística que requieren que las participantes paguen al intermediario. Nos estamos transformando en activos; se trata de la financiarización de la vida cotidiana 3.0. En _What's Yours is Mine_ [Lo que es tuyo es mío], el investigador canadiense Tom Slee lo resume así: > Muchas personas bien intencionadas sufren de una fe fuera de lugar en > las capacidades intrínsecas de Internet para promover la confianza > y una comunidad igualitaria y así, sin saberlo, se van convirtiendo en > Muchas personas bien intencionadas sufren de una fé errónea en las > capacidades intrínsecas de Internet para promover la confianza y una > comunidad igualitaria y así, sin saberlo, se van convirtiendo en > cómplices de esta acumulación de fortuna privada, y de la construcción > de nuevas y explotadoras formas de empleo[7]. Loading @@ -139,87 +93,87 @@ Democracia Colaborativa, declaró: > La propiedad de las instituciones de las que dependemos para vivir, > para comer, para trabajar, se está concentrando cada vez más. Sin la > democratización de nuestra economía, sencillamente no tendremos el > tipo de sociedad que queremos tener, o que aspiramos a tener. > Simplemente no vamos a tener una democracia. ¡Internet, de hecho no > está ayudando! Está alimentada por el pensamiento a corto plazo, por > los beneficios empresariales; está dirigida por el capital de riesgo > y está contribuyendo a la concentración de la riqueza en cada vez > menos manos. Dondequiera que la economía tecnológica se extiende, la > vivienda se hace inalcanzable. Tenemos que revertir > esa tendencia[9]. Las ocupaciones que no pueden ser deslocalizadas --la persona que pasea a la mascota o la que limpia en casa-- se están subsumiendo bajo lo que Sasha Lobo[10] y Martin Kenney llaman "capitalismo de plataforma". Las baby boomers están perdiendo sectores de la economía como el transporte, la comida y varios otros más ante la generación del milenio, que se precipita con ferocidad a controlar la demanda, la oferta y el beneficio mediante la adición de una gruesa capa de negocios en las aplicaciones basadas en las interacciones entre usuarias. Están ampliando el libre mercado desregulado a áreas de nuestras vidas que antes eran privadas. > tipo de sociedad que queremos tener, o que creemos tener. Simplemente > no vamos a ser una democracia. ¡De hecho, la Internet no está > ayudando! Está alimentada por el pensamiento cortoplacista, por el > lucro empresarial; está dirigida por el capital de riesgo y está > contribuyendo a la concentración de la riqueza en cada vez menos > manos. Dondequiera que la economía tecnológica se extiende, la > vivienda se vuelve totalmente impagable. Tenemos que revertir esa > tendencia[9]. Las ocupaciones que no pueden ser deslocalizadas --la paseadoras de mascotas o la que hace la limpieza doméstica-- se están subsumiendo bajo lo que Sasha Lobo[10] y Martin Kenney llaman "capitalismo de plataforma". Las _baby boomers_ están perdiendo sectores de la economía como el transporte, la comida y varios otros más ante la generación del milenio, que se precipita con ferocidad a controlar la demanda, la oferta y el lucro al agregar una gruesa capa de negocio sobre las interacciones entre usuarias a través de aplicaciones. Están ampliando el libre mercado desregulado sobre áreas de nuestras vidas que antes eran privadas. La "economía colaborativa" se presenta como un heraldo de la sociedad post-trabajo; el camino hacia el capitalismo ecológicamente sostenible en que _Google_ va a vencer a la misma muerte y tú no tienes que preocuparte de nada en absoluto. Con el lema "lo que es mío es tuyo", este caballo de Troya de la economía colaborativa nos libera de las formas jurásicas de mano de obra mientras desencadena una máquina de represión sindical colosal; pasando por encima de las personas de mayor edad. El autor alemán Byung-Chul enmarca el momento actual como "sociedad del cansancio"[11]. Vivimos, escribe, en una sociedad preocuparte por absolutamente nada. Bajo el lema "lo que es mío es tuyo", el caballo de Troya de la economía colaborativa nos libera de las formas jurásicas del trabajo mientras desencadena una maquinaria colosal de represión sindical; pasando por encima de las personas de mayor edad en especial. El autor alemán Byung-Chul Han enmarca el momento actual como "sociedad de fatiga"[11]. Vivimos, escribe, en una sociedad orientada a los logros que es supuestamente libre, determinada por el "sí se puede". Inicialmente, eso crea una sensación de libertad, pero pronto se acompaña de ansiedad, auto-explotación y depresión. "sí se puede". Al principio esto crea una sensación de libertad, pero que pronto viene acompañada de ansiedad, auto-explotación y depresión. Es importante señalar que no podemos iniciar este debate sin antes reconocer que la "economía colaborativa" no es una especie de cubo plastificado en el "espacio cibernético"; es solo otro reflejo del capitalismo y del atlas masivo de las prácticas de trabajo digitales. En consecuencia, no podemos hablar sobre las plataformas de trabajo sin antes reconocer que dependen de vidas humanas explotadas a lo largo de sus cadenas de suministro globales, comenzando por el hardware sin el que toda esta economía "ligera" se hundiría en el fondo del océano. No se pueden tomar en consideración los tan preciados dispositivos de Apple sin antes recordarnos a nosotras mismas las condiciones de trabajo en lo que Andrew Ross llama "fábricas suicidas de Foxconn" en Shenzhen, China. O la extracción de minerales raros de la tierra en la República plastificado en el "ciberespacio"; es solo otro reflejo del capitalismo y del atlas masivo de las prácticas del trabajo digital. En consecuencia no podemos tener una discusión sobre las plataformas de trabajo sin antes reconocer que dependen de la explotación de vidas humanas a lo largo y ancho de las cadenas globales de suministro, comenzando por el hardware sin el que toda esta economía "ligera" se hundiría en el fondo del océano. No se pueden tomar en consideración los tan amados dispositivos de _Apple_ sin antes recordarnos a nosotras mismas las condiciones de trabajo en lo que Andrew Ross llama "fábricas suicidas de Foxconn" en Shenzhen, China. O la extracción de minerales raros en la República Democrática del Congo; es esencial seguir las cadenas de suministro que facilitan todos estos estilos de vida digitales, aparentemente limpios y glamorosos. facilitan todos estos estilos de vida digitales, aparentemente limpios y glamorosos. Hay una masa de cuerpos sin nombre, escondidos tras la pantalla, expuestos a vigilancia en el lugar de trabajo, una multitud desplumada, despojada de su salario y que constituye un software propietario. Como el activista del software libre Micky Metts advirtió: cuando se construyen plataformas, no se puede construir la libertad sobre la esclavitud de otra persona"[12]. Al responder a una crítica política de la economía bajo demanda, algunas académicas suponen que, bueno, los terribles resultados del capitalismo sin restricciones se entienden bien; toda esa perorata no necesita ser afirmada otra vez. Pero tal vez, según McKenzie Wark: "Esto no es expuesta a vigilancia laboral, el desplume colectivo, robo de salarios y al software privativo. Como el activista del software libre Micky Metts advertía: "cuando se construyen plataformas, no se puede construir la libertad sobre la esclavitud de otra persona"[12]. Al responder a una crítica política de la economía a demanda, algunas académicas postulan que los terribles resultados de un capitalismo sin restricciones están bien entendidos; toda esa perorata no necesita ser afirmada de vuelta. Pero tal vez, como dijo McKenzie Wark: "Esto no es capitalismo, esto es algo peor". Sugirió que "el modo de producción en el que parecemos estar entrando es uno que no es propiamente el capitalismo como se ha descrito clásicamente".[13] el que parecemos estar entrando no es tanto el capitalismo como ha sido descrito clásicamente".[13] Esto no es simplemente una continuación del capitalismo pre-digital tal como lo conocemos, hay notables discontinuidades, un nuevo nivel de explotación y una concentración de riqueza para la que se acuñó el término "desplumar a la multitud"[14]. Desplumar a la multitud es una como lo conocemos, sino que hay notables discontinuidades, un nuevo nivel de explotación y una concentración de riqueza para la que se acuñé el término "desplume de multitudes"[14]. Desplumar a la multitud es una nueva forma de explotación, puesta en marcha por cuatro o cinco advenedizos, para disponer de una reserva mundial de millones de trabajadoras en tiempo real. La situación actual necesita ser discutida en el contexto de la intensificación de las formas de explotación en línea y también de antiguas economías de trabajo invisible y no remunerado. Por ejemplo si pensamos en la campaña de Silva Frederici, Selma James y Mariarosa Dalla Costa sobre los "salarios de las tareas del hogar" y, en la década de 1980, en la teórica de la cultura Donna Harraway discutiendo las maneras en que las tecnologías emergentes de la comunicación permiten que el "trabajo a domicilio" se difunda por toda la sociedad. antiguas economías de trabajo invisible y no remunerado. Pensemos en la campaña "salario para el trabajo doméstico" de Silva Frederici, Selma James y Mariarosa Dalla Costa y en la década de 1980, en la teórica de la cultura Donna Haraway discutiendo las maneras en que las tecnologías de la comunicación emergentes permiten que el "trabajo domiciliario" se disemine por toda la sociedad. La economía colaborativa se detiene Loading Loading
platform_cooperativism.markdown +124 −170 Original line number Diff line number Diff line Loading @@ -7,129 +7,83 @@ license: http://endefensadelsl.org/ppl_deed_es.html category: [ "En Defensa del Software Libre #4" ] --- COOPERATIVISMO DE PLATAFORMA Desafiando la economía colaborativa corporativa > Adaptación de "Cooperativismo de plataforma", traducido al castellano > y publicado originalmente por [Dimmons](http://www.dimmons.net). > ["Platform Cooperativism"](missing) publicado en inglés por Fundación > Rosa Luxemburgo, oficina Nueva York. Liberado bajo [Licencia de > Producción de Pares](http://endefensadelsl.org/ppl_deed_es.html) con > permiso del autor. Por Trebor Scholz Dimmons.net - Investigación acción en producción procomún Internet Interdisciplinary Institute (IN3) - Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Publicado por Dimmons - Investigación acción en producción procomún. Internet Interdisciplinary Institute (IN3) - Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Editora: Mayo Fuster Morell Traducción al castellano: Victor Guillamon. Revisión de la traducción: Enric Senabre, Mayo Fuster Morell y endefensadelsl.org Dirección: Av. Carl Friedrich Gauss, 5 Parque Mediterráneo de la Tecnología 08860 Castelldefels (Barcelona) Correo electrónico: mfuster@uoc.edu www.dimmons.net Editor de la versión en inglés: Fundación Rosa Luxemburg. Oficina de Nueva York. Licencia de Producción de Pares https://endefensadelsl.org/ppl_deed_es.html Trebor Scholz / Publicaciones Dimmons, Barcelona 2016 Cooperativismo de plataforma Desafiando la economía colaborativa corporativa Por Trebor Scholz Entre todos los problemas en el trabajo del siglo XXI --el auge de un Entre todos los problemas del trabajo del siglo XXI --el auge de un sector de servicios con bajos salarios, la desigualdad económica, el desmoronamiento de los derechos de las trabajadoras-- el principal problema, en realidad, es que hay muy pocas alternativas realistas. Lo que ha faltado en el debate sobre el futuro del trabajo es un enfoque que ofrezca a la gente algo que pueda abrazar de todo corazón. De eso es lo que trata este estudio. En primer lugar, voy a reflexionar sobre las oportunidades, riesgos y consecuencias de la economía colaborativa. Utilizaré el caso de Amazon.com, que ha entrado con fuerza en determinada "economía colaborativa". En segundo lugar, describiré el crecimiento de las cooperativas de plataforma y ofreceré ejemplos de plataformas existentes y de plataformas cooperativas imaginarias. Lo que llamo cooperativismo de plataforma consiste en modelos de propiedad democráticos para Internet. En tercer lugar, esbozaré diez principios para las plataformas de trabajo que están llevando la equidad laboral a las plataformas laborales. Concluiré con reflexiones sobre posibles pasos que hay que seguir para este cambio de paradigma en marcha. Las consecuencias de la economía colaborativa. La han llamado "economía de changas" (gig economy[1]), economía entre pares, _sharing economy_. Ha llevado un tiempo reconocer que la economía colaborativa era en realidad una economía de servicios bajo demanda que se dispone a obtener beneficios económicos de servicios que antes eran privados. Es cierto que entre esos trabajos existen oportunidades innegables para estudiantes o para trabajadoras formadas y para quienes disponen de una segunda vivienda. Ahora es más fácil para las graduadas universitarias encontrar algún trabajo montando los muebles o renovando la casa de alguien. Las consumidoras, formadas por una aguda apreciación de los bajos precios y de la "ubercomodidad"[2] por encima de todo, han dado la bienvenida a estos advenedizos. Pero, ¿debemos entender la economía colaborativa como una señal en el camino que apunta a un futuro mejor, más flexible, del trabajo? ¿Qué es lo que esta economía nos trae realmente? Bienvenido a las Aldeas Potemkin de la "economía colaborativa", en las que finalmente puedes vender la fruta de los árboles del jardín a tus desmoronamiento de los derechos de las trabajadoras-- el principal es que hay muy pocas alternativas realistas. Lo que ha faltado en el debate sobre el futuro del trabajo es un enfoque que ofrezca a la gente algo que pueda abrazar de todo corazón. De eso es lo que trata este estudio. En primer lugar, voy a reflexionar sobre las oportunidades, riesgos y consecuencias de la economía colaborativa. Utilizaré el caso de Amazon.com, que ha entrado con fuerza en la "economía colaborativa". En segundo lugar, describiré el crecimiento de las plataformas cooperativistas y ofreceré ejemplos de plataformas existentes y de plataformas imaginarias. Lo que llamo _plataformas cooperativistas_ consiste en modelos democráticos de propiedad para la Internet. En tercer lugar, esbozaré diez principios para las plataformas de trabajo que están llevando la equidad laboral a las plataformas laborales. Concluiré con reflexiones sobre posibles pasos que hay que seguir para este movimiento en marcha. _Las consecuencias de la economía colaborativa._ La han llamado "economía de changas" (gig economy[1]), la economía de pares, la _sharing economy_. Ha llevado un tiempo reconocer que la _economía colaborativa_ era en realidad una _economía de servicios a demanda_ que se disponía monetizar servicios que antes eran privados. Es cierto que entre esos trabajos existen oportunidades innegables para estudiantes o para trabajadoras formadas en búsqueda de algo estable y para quienes disponen de una segunda vivienda. Ahora es más fácil para las graduadas universitarias encontrar algún trabajo montando los muebles o renovando la casa de alguien. Las consumidoras, formadas por una aguda apreciación de los bajos precios y de la "uber-comodidad"[2] por encima de todo, han dado la bienvenida a estos advenedizos. Pero, ¿debemos entender la economía colaborativa como un cartel en el camino que apunta a un futuro mejor, más flexible, del trabajo? ¿Qué es lo que esta economía nos trae realmente? Bienvenida a las Aldeas Potemkin de la "economía colaborativa", en las que finalmente puedes venderle las frutas que crecen en tu jardín a tus vecinas, compartir un viaje en coche, alquilar una casa de árbol en el bosque Redwood o visitar un KinkBnB[3]. Esa amigable comodidad supone, para muchas trabajadoras, un salario bajo y una trampa precaria. Pero tú, por el contrario, puedes escuchar tu propia cuenta de _Spotify_ en un taxi de _Uber_. Ya no tienes que sufrir lo que el economista George Akerlof[4] describió como un "mercado de limones"; estas nuevas bosque _Redwood_ o visitar un _KinkBnB_[3]. Esta amigable comodidad supone para muchas trabajadoras un salario bajo y una trampa precaria. Pero tú, por el contrario, puedes escuchar tu propia cuenta de _Spotify_ en un taxi de _Uber_. Ya no tienes que sufrir lo que el economista George Akerlof[4] denominó "mercado de limones"; estas nuevas plataformas están introduciendo nuevos pesos y contrapesos. Has sido promovida a una gerencia media, tienes derecho a despedir a tu promovida a la gerencia media, tienes derecho a despedir a tu conductora. Hay empresas que hasta han encontrado una manera de sacar valor financiero de tus interacciones con los objetos cotidianos, reclutándolos como informantes para un capitalismo de vigilancia. reclutándolos como informantes para el capitalismo de vigilancia. Compañías laborales tan amantes de lo _cool_ como _Handy_, _Postmates_ y _Uber_ celebran su momento Andy Warhol, sus quince mil millones de dólares de fama. Se deleitan por el hecho de haber puesto en marcha sus monopolios de plataforma en ausencia de una infraestructura física Compañías laborales tan amantes de lo _cool_ como _Handy_, _Postmates_ y _Uber_ celebran su momento warholiano, sus quince mil millones de dólares de fama. Se deleitan en el hecho de haber puesto en marcha sus plataformas monopólicas en ausencia de una infraestructura física propia. Al igual que _AOL_ y _AT&T_ no crearon Internet, ni Mitt Romney[5] construyó su negocio por sí mismo[6], las empresas de la economía bajo demanda tampoco construyeron el suyo. Se están yendo con tu coche, tu departamento, tu trabajo, tus emociones y, esto es importante, con tu tiempo. Son empresas de logística que requieren que las participantes paguen al intermediario. Nos vamos transformando en activos; se trata de la financiarización de la vida cotidiana 3.0. economía a demanda tampoco construyeron su imperio. Están poniendo a producir _tu_ coche, _tu_ departamento, _tu_ trabajo, _tus_ emociones y, más importante, _tu_ tiempo. Son empresas de logística que requieren que las participantes paguen al intermediario. Nos estamos transformando en activos; se trata de la financiarización de la vida cotidiana 3.0. En _What's Yours is Mine_ [Lo que es tuyo es mío], el investigador canadiense Tom Slee lo resume así: > Muchas personas bien intencionadas sufren de una fe fuera de lugar en > las capacidades intrínsecas de Internet para promover la confianza > y una comunidad igualitaria y así, sin saberlo, se van convirtiendo en > Muchas personas bien intencionadas sufren de una fé errónea en las > capacidades intrínsecas de Internet para promover la confianza y una > comunidad igualitaria y así, sin saberlo, se van convirtiendo en > cómplices de esta acumulación de fortuna privada, y de la construcción > de nuevas y explotadoras formas de empleo[7]. 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Las baby boomers están perdiendo sectores de la economía como el transporte, la comida y varios otros más ante la generación del milenio, que se precipita con ferocidad a controlar la demanda, la oferta y el beneficio mediante la adición de una gruesa capa de negocios en las aplicaciones basadas en las interacciones entre usuarias. Están ampliando el libre mercado desregulado a áreas de nuestras vidas que antes eran privadas. > tipo de sociedad que queremos tener, o que creemos tener. Simplemente > no vamos a ser una democracia. ¡De hecho, la Internet no está > ayudando! Está alimentada por el pensamiento cortoplacista, por el > lucro empresarial; está dirigida por el capital de riesgo y está > contribuyendo a la concentración de la riqueza en cada vez menos > manos. Dondequiera que la economía tecnológica se extiende, la > vivienda se vuelve totalmente impagable. Tenemos que revertir esa > tendencia[9]. Las ocupaciones que no pueden ser deslocalizadas --la paseadoras de mascotas o la que hace la limpieza doméstica-- se están subsumiendo bajo lo que Sasha Lobo[10] y Martin Kenney llaman "capitalismo de plataforma". Las _baby boomers_ están perdiendo sectores de la economía como el transporte, la comida y varios otros más ante la generación del milenio, que se precipita con ferocidad a controlar la demanda, la oferta y el lucro al agregar una gruesa capa de negocio sobre las interacciones entre usuarias a través de aplicaciones. Están ampliando el libre mercado desregulado sobre áreas de nuestras vidas que antes eran privadas. La "economía colaborativa" se presenta como un heraldo de la sociedad post-trabajo; el camino hacia el capitalismo ecológicamente sostenible en que _Google_ va a vencer a la misma muerte y tú no tienes que preocuparte de nada en absoluto. Con el lema "lo que es mío es tuyo", este caballo de Troya de la economía colaborativa nos libera de las formas jurásicas de mano de obra mientras desencadena una máquina de represión sindical colosal; pasando por encima de las personas de mayor edad. El autor alemán Byung-Chul enmarca el momento actual como "sociedad del cansancio"[11]. Vivimos, escribe, en una sociedad preocuparte por absolutamente nada. Bajo el lema "lo que es mío es tuyo", el caballo de Troya de la economía colaborativa nos libera de las formas jurásicas del trabajo mientras desencadena una maquinaria colosal de represión sindical; pasando por encima de las personas de mayor edad en especial. El autor alemán Byung-Chul Han enmarca el momento actual como "sociedad de fatiga"[11]. Vivimos, escribe, en una sociedad orientada a los logros que es supuestamente libre, determinada por el "sí se puede". Inicialmente, eso crea una sensación de libertad, pero pronto se acompaña de ansiedad, auto-explotación y depresión. "sí se puede". Al principio esto crea una sensación de libertad, pero que pronto viene acompañada de ansiedad, auto-explotación y depresión. Es importante señalar que no podemos iniciar este debate sin antes reconocer que la "economía colaborativa" no es una especie de cubo plastificado en el "espacio cibernético"; es solo otro reflejo del capitalismo y del atlas masivo de las prácticas de trabajo digitales. En consecuencia, no podemos hablar sobre las plataformas de trabajo sin antes reconocer que dependen de vidas humanas explotadas a lo largo de sus cadenas de suministro globales, comenzando por el hardware sin el que toda esta economía "ligera" se hundiría en el fondo del océano. No se pueden tomar en consideración los tan preciados dispositivos de Apple sin antes recordarnos a nosotras mismas las condiciones de trabajo en lo que Andrew Ross llama "fábricas suicidas de Foxconn" en Shenzhen, China. O la extracción de minerales raros de la tierra en la República plastificado en el "ciberespacio"; es solo otro reflejo del capitalismo y del atlas masivo de las prácticas del trabajo digital. En consecuencia no podemos tener una discusión sobre las plataformas de trabajo sin antes reconocer que dependen de la explotación de vidas humanas a lo largo y ancho de las cadenas globales de suministro, comenzando por el hardware sin el que toda esta economía "ligera" se hundiría en el fondo del océano. No se pueden tomar en consideración los tan amados dispositivos de _Apple_ sin antes recordarnos a nosotras mismas las condiciones de trabajo en lo que Andrew Ross llama "fábricas suicidas de Foxconn" en Shenzhen, China. O la extracción de minerales raros en la República Democrática del Congo; es esencial seguir las cadenas de suministro que facilitan todos estos estilos de vida digitales, aparentemente limpios y glamorosos. facilitan todos estos estilos de vida digitales, aparentemente limpios y glamorosos. Hay una masa de cuerpos sin nombre, escondidos tras la pantalla, expuestos a vigilancia en el lugar de trabajo, una multitud desplumada, despojada de su salario y que constituye un software propietario. Como el activista del software libre Micky Metts advirtió: cuando se construyen plataformas, no se puede construir la libertad sobre la esclavitud de otra persona"[12]. Al responder a una crítica política de la economía bajo demanda, algunas académicas suponen que, bueno, los terribles resultados del capitalismo sin restricciones se entienden bien; toda esa perorata no necesita ser afirmada otra vez. Pero tal vez, según McKenzie Wark: "Esto no es expuesta a vigilancia laboral, el desplume colectivo, robo de salarios y al software privativo. Como el activista del software libre Micky Metts advertía: "cuando se construyen plataformas, no se puede construir la libertad sobre la esclavitud de otra persona"[12]. Al responder a una crítica política de la economía a demanda, algunas académicas postulan que los terribles resultados de un capitalismo sin restricciones están bien entendidos; toda esa perorata no necesita ser afirmada de vuelta. Pero tal vez, como dijo McKenzie Wark: "Esto no es capitalismo, esto es algo peor". Sugirió que "el modo de producción en el que parecemos estar entrando es uno que no es propiamente el capitalismo como se ha descrito clásicamente".[13] el que parecemos estar entrando no es tanto el capitalismo como ha sido descrito clásicamente".[13] Esto no es simplemente una continuación del capitalismo pre-digital tal como lo conocemos, hay notables discontinuidades, un nuevo nivel de explotación y una concentración de riqueza para la que se acuñó el término "desplumar a la multitud"[14]. Desplumar a la multitud es una como lo conocemos, sino que hay notables discontinuidades, un nuevo nivel de explotación y una concentración de riqueza para la que se acuñé el término "desplume de multitudes"[14]. Desplumar a la multitud es una nueva forma de explotación, puesta en marcha por cuatro o cinco advenedizos, para disponer de una reserva mundial de millones de trabajadoras en tiempo real. La situación actual necesita ser discutida en el contexto de la intensificación de las formas de explotación en línea y también de antiguas economías de trabajo invisible y no remunerado. Por ejemplo si pensamos en la campaña de Silva Frederici, Selma James y Mariarosa Dalla Costa sobre los "salarios de las tareas del hogar" y, en la década de 1980, en la teórica de la cultura Donna Harraway discutiendo las maneras en que las tecnologías emergentes de la comunicación permiten que el "trabajo a domicilio" se difunda por toda la sociedad. antiguas economías de trabajo invisible y no remunerado. Pensemos en la campaña "salario para el trabajo doméstico" de Silva Frederici, Selma James y Mariarosa Dalla Costa y en la década de 1980, en la teórica de la cultura Donna Haraway discutiendo las maneras en que las tecnologías de la comunicación emergentes permiten que el "trabajo domiciliario" se disemine por toda la sociedad. La economía colaborativa se detiene Loading