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más corrección

parent 02cf50be
......@@ -516,300 +516,162 @@ los principios donde se plantan el software libre y el _open source_",
escribió en un [artículo ampliamente
discutido](http://www.oreillynet.com/pub/wlg/1840).
To weaken Stallman’s position, O’Reilly had to show that the free
software movement was fighting a pointless, stupid war: the advent of
the Internet made Stallman’s obsession with licenses obsolete. There was
a fair amount of semantic manipulation at play here. For Stallman,
licenses were never an end in themselves; they mattered only as much as
they codified a set of practices deriving from his vision of a
technologically mediated good life. Licenses, in other words, were just
the means to enable the one and only end that mattered to free software
advocates: freedom. A different set of technological practices—e.g., the
move from desktop-run software to the cloud—could have easily
accommodated a different means of ensuring that freedom.
Para debilitar la position de Stallman, O'Reilly tuvo que mostrar que
el movimiento del software libre estaba luchando una guerra inútil y estupida:
el advenimiento de Internet hiso a la obsesion por las licencias de Stallman obsoleta.
Habia una buena cantidad de manipulación semántica en juego. Para Stallman,
las licencias nunca fueron un fin por si mismas; importaban solo por como
codificaban un numero de practicas que derivaban de sus vision de una buena vida
mediada por tecnología. En otras palabras, las licencias solo eran el medio para
permitir el unico y verdadero que les importaba a los defensores del software
libre: libertad. Una coleccion diferente de practicas tecnologicas ( por ejemplo,
remplazar el software que corre en ordenadores por software que corre en la nube)
podrian haber facilmente acomodado un diferente medio para garantizar esa libertad.
In fact, Stallman’s philosophy, however rudimentary, had all the right
conceptual tools to let us think about the desirability of moving
everything to the cloud. The ensuing assault on privacy, the
centralization of data in the hands of just a handful of companies, the
growing accessibility of user data to law enforcement agencies who don’t
even bother getting a warrant: all those consequences of cloud computing
could have been predicted and analyzed, even if fighting those
consequences would have required tools other than licenses. O’Reilly’s
PR genius lay in having almost everyone confuse the means and the ends
of the free software movement. Since licenses were obsolete, the
argument went, software developers could pretty much disregard the ends
of Stallman’s project (i.e., its focus on user rights and freedoms) as
well. Many developers did stop thinking about licenses, and, having
stopped thinking about licenses, they also stopped thinking about
broader moral issues that would have remained central to the debates had
“open source” not displaced “free software” as the paradigm du jour.
Sure, there were exceptions—like the highly political and legalistic
community that worked on Debian, yet another operating system—but they
were the exceptions that proved the rule.
De hecho, la filosofia de Stallman, en tanto que rudimental, tenia todas
las herramientas conceptuales adecuadas para permitirnos pensar sobre
la conveniencia de mover todo a la nube. El consiguiente asalto a
la privacidad, la centralizacion de los datos en las manos de solo
un par de compañias, la crecente accesibilidad de datos sobre los usuarios
para las agencias de orden publico que no se preocupan si quiera
de conseguir una orden de allanamiento: todas esas consecuencias de
la computacion en la nube podrian haber sido predecidas y analizadas,
incluso si pelear contra esas consecuencia hubiera requerido de herramientas
diferentes a las licencias.
To maximize the appeal and legitimacy of this new paradigm, O’Reilly had
to establish that open source both predated free software and was well
on its way to conquering the world—that it had a rich history and a rich
future. The first objective he accomplished, in part, by exploiting the
ambiguities of the term “open”; the second by framing debate about the
Internet around its complex causal connections to open source software.
Para maximizar el atractivo y la legitimidad de este nuevo paradigma, O'Reilly
tuvo que establecer que el "open-source" antedataba al software libre y a su vez
que estaba en camino a dominar el mundo - que tenia una historia rica y
un futuro rico. El primero objetivo lo logro, en parte, explotando
las ambigüedades del termino "open"(abierto); la segunda encuadrando
el debate sobre internet al rededor de su conexion compleja y casual con
software open source.
[![b22\_fisher5\_globalbrain\_308](The%20Meme%20Hustler%20-%20The%20Baffler_files/b22_fisher5_globalbrain_308.png)](http://www.marksfisher.com/)“Open”
allowed O’Reilly to build the largest possible tent for the movement.
The language of economics was less alienating than Stallman’s language
of ethics; “openness” was the kind of multipurpose term that allowed one
to look political while advancing an agenda that had very little to do
with politics. [As O’Reilly put it in
Para debilitar la posición de Stallman, O'Reilly tuvo que mostrar que el
movimiento del software libre estaba luchando una guerra inútil y
estúpida: el advenimiento de Internet volvió obsoleta su obsesión por
las licencias. Hubo una buena cantidad de manipulación semántica en
juego. Para Stallman, las licencias nunca fueron un fin por sí mismas;
importaban solo en tanto codificaban un número de prácticas que
derivaban de su visión de una buena vida mediada por la tecnología. En
otras palabras, las licencias solo eran el medio para permitir el único
fin que les importaba a las defensoras del software libre: la libertad.
Una colección diferente de prácticas tecnológicas (por ejemplo,
remplazar el software que corre en computadoas por software que corre en
la nube) podrían haber construido fácilmente unos medios diferentes de
garantizar esa libertad.
De hecho, la filosofía de Stallman, aunque rudimentaria, tenía todas las
herramientas conceptuales adecuadas para permitirnos pensar sobre la
conveniencia de mover todo a la nube. El consiguiente asalto a la
privacidad, la centralización de los datos en las manos de un par de
compañías, la creciente accesibilidad de datos sobre las usuarias para
las agencias de orden público (que no se preocupan si quiera de
conseguir una orden de allanamiento): todas esas consecuencias de la
computación en la nube podrían haber sido predichas y analizadas,
incluso si pelear contra esas consecuencia hubiera requerido de
herramientas diferentes a las licencias.[^nube] El ingenio de O'Reilly
sobre las relaciones públicas descansó en lograr que casi todo el mundo
confundiese los medios con los fines del movimiento del software libre.
Ya que las licencias eran obsoletas, argumentó, las desarrolladoras de
software pueden descartar los fines del proyecto de Stallman --es decir,
su foco en los derechos y libertades de las usuarias. Muchas
desarrolladoras efectivamente dejaron de pensar en las licencias y por
ende dejaron de pensar en los problemas morales más amplios que hubieran
sido centrales si el _open source_ no hubiera desplazado al software
libre como el paradigma actual. Seguramente hubo excepciones --como la
comunidad altamente política y legalista que trabaja en _Debian_, otro
sistema operativo-- pero fueron las que probaron la regla.
[^nube]: De hecho lo fueron, ver por ejemplo "[Libertad en la nube,
Libertad del Software, Privacidad y Seguridad para la Web 2.0 y
Computación en la
Nube](https://endefensadelsl.org/libertad_en_la_nube.html)" de Eben
Moglen (nota de la traducción).
Para maximizar el atractivo y la legitimidad de este nuevo paradigma,
O'Reilly tuvo que establecer el _open source_ como antecesor del
software libre y que a su vez estaba en camino de dominar el mundo --que
tenía tanto una historia como un futuro ricos. Logró el primer
objetivo, en parte, explotando las ambigüedades del termino "open"
(abierto); la segunda encuadrando el debate sobre Internet alrededor de
su conexión compleja y causal con el software _open source_.
"Open" le permitió construir el paraguas más grande posible para el
movimiento. El lenguaje economicista fue menos alienador que el
lenguaje ético de Stallman. Esta "apertura" fue el tipo de término
multipropósito que le permite parecer político mientras se avanza en una
agenda que nada tiene que ver con política. [Como O'Reilly mostró en el
2010](http://radar.oreilly.com/2010/04/handicapping-internet-platform-wars.html),
“the art of promoting openness is not to make it a moral crusade, but
rather to highlight the competitive advantages of openness.” Replace
“openness” with any other loaded term—say “human rights”—in this
sentence, and it becomes clear that this quest for “openness” was
politically toothless from the very outset. What, after all, if your
interlocutor doesn’t give a damn about competitive advantages?The term
“open source” was not invented by O’Reilly. Christine Peterson, the
cofounder of Foresight Institute (a nanotechnology think tank), coined
it in a February 1998 brainstorm session convened to react to Netscape’s
release of Navigator’s source code. Few words in the English language
pack as much ambiguity and sexiness as “open.” And after O’Reilly’s
bombastic interventions—“Open allows experimentation. Open encourages
competition. Open wins,” [he once
proclaimed](http://www.forbes.com/2009/02/22/kindle-oreilly-ebooks-technology-breakthroughs_oreilly.html)
in an essay—its luster has only intensified. Profiting from the term’s
ambiguity, O’Reilly and his collaborators likened the “openness” of open
source software to the “openness” of the academic enterprise, markets,
and free speech. “Open” thus could mean virtually anything, from “open
to intellectual exchange” ([O’Reilly in
1999](http://web.archive.org/web/20000119094723/http://sunworld.com/sunworldonline/swol-01-1999/swol-01-regex-2.html):
“Once you start thinking of computer source code as a human language,
you see open source as a variety of ‘free speech’”) to “open to
competition” ([O’Reilly in
2000](http://www.oreillynet.com/pub/wlg/4179): “For me, ‘open source’ in
the broader sense means any system in which open access to code lowers
the barriers to entry into the market”).
"Open" le permitio a O'Reilly construir el espacio o mas grande posible
para el movimiento. El lenguaje de la economia fue menos alienador
que el lenguaje de la etica de Stallman. Esta "apertura" fue el
tipo de termino multiproposito que le permite a uno parecer politico
mientras se avanza en una agenda que nada tiene que ver con politica.
[Como O'Reilly lo mostro en el 2010](http://radar.oreilly.com/2010/04/handicapping-internet-platform-wars.html),
"el arte de promover "openness" (apertura) es evitar hacerlo una crusada
moral, sino resaltar las ventajas competitivas de esta apertura."
Remplaza "openness" con cualquier otro termino capcioso -por ejemplo
"derechos humanos" - en esta oracion y se vuelve claro que esta
misión por un "openness" fue politicamente ineficaz desde el comienzo.
Y que, si a tu interlocutor no le importa nada las ventajas competitivas?
El termino "open source" no fue inventado por O'Reilly. Christine Peterson,
la cofundadora, del instituto Forseight (un think tank de nanotecnologia),
lo acuño en una sesion de brainstorming enFebrero de 1998 convocada
para reaccion a la liberacion del codigo fuente de Navigator el
navegador web de Netscape. Pocas palabras en el lenguaje Ingles
contienen tanta ambigüedad y sensualidad como "open". Despues de la
intervensión grandilocuente de O'Reilly -" 'Open' permite experimentacion,
'open' fomenta la competencia. 'Open' gana,"
[El una vez anunció](http://www.forbes.com/2009/02/22/kindle-oreilly-ebooks-technology-breakthroughs_oreilly.html)
En un ensayo -su encanto solo se intensifico. Sacando provecho
de la ambigüedad del termino, O'reilly y sus colaboradores equipararon
la "apertura" de open source con la "apertura" de los mercados, la
libertad de expresion y los proyectos academicos. De este modo "apertura"
(open) podria significar cualquier cosa, desde "apertura a intercambio
intelectual" ([O’Reilly en
1999](http://web.archive.org/web/20000119094723/http://sunworld.com/sunworldonline/swol-01-1999/swol-01-regex-2.html):
"Una vez que comenzas a pensar en el codigo fuente de las computadoras
como el lenguaje humano, vas a ver al open source como una variedad de
la libertad de exprecion")
"el arte de promover "apertura" es evitar volverlo una cruzada moral,
sino resaltar las ventajas competitivas de esta apertura". Reemplacemos
"apertura" con cualquier otro término político --por ejemplo "derechos
humanos"-- en esta oración y se vuelve claro que esta misión por una
"apertura" fue políticamente ineficaz desde el comienzo. ¿Y qué pasa si
a tu interlocutora no le importan para nada las ventajas competitivas?
El término _open source_ no fue inventado por O'Reilly. Christine
Peterson, la co-fundadora del _Foresight Instituto_ (un _think tank_ de
nano-tecnología), lo acuñó en una sesión de _brainstorming_ en febrero
de 1998 que había sido convocada como reacción a la liberación del
código fuente del navegador web de _Netscape_, _Navigator_. Pocas
palabras en el inglés contienen tanta ambigüedad y sensualidad como
"open". Después de la intervención grandilocuente de O'Reilly --"'open'
permite experimentacion, 'open' fomenta la competencia, 'open' gana,"
[anunciaba](http://www.forbes.com/2009/02/22/kindle-oreilly-ebooks-technology-breakthroughs_oreilly.html)--
su encanto solo se intensificó. Sacando provecho de la ambigüedad del
término, O'Reilly y sus colaboradores equipararon la "apertura" del
_open source_ con la "apertura" de los mercados, la libertad de
expresión y los proyectos académicos. De este modo "open" podría
significar cualquier cosa, desde "apertura a intercambio intelectual"
([O’Reilly en
2000](http://www.oreillynet.com/pub/wlg/4179): "Para mi, 'open source'
en el sentido mas amplio significa cualquier sistema donde el acceso abierto
a programar disminuye las barreras para entre en el mercado").
Unsurprisingly, the availability of source code for universal
examination soon became the one and only benchmark of openness. What the
code did was of little importance—the market knows best!—as long as
anyone could check it for bugs. The new paradigm was presented as
something that went beyond ideology and could attract corporate
executives without losing its appeal to the hacker crowd. “The
implication of \[the open source\] label is that we intend to convince
the corporate world to adopt our way for economic, self-interested,
non-ideological reasons,” [Eric Raymond noted in
1998](http://www.linuxjournal.com/article/2918). What Raymond and
O’Reilly failed to grasp, or decided to overlook, is that their effort
to present open source as non-ideological was underpinned by a powerful
ideology of its own—an ideology that worshiped innovation and efficiency
at the expense of everything else.
Como era de esperar, la disponibilidad de codigo fuente para la
examinacion universal se volvio pronto el unico estandar de comparacion
de "apertura". Lo que el codigo hacia era de muy poca importancia- el mercado
sabe mas!- siempre y cuando cualquiera pudiera verificar "bugs"(errores).
El nuevo paradigma fue presentado como algo que escapaba a la idiologia
y que podia atraer ejecutivos de corporaciones sin que la comunidad hacker
perdiera el encanto.
"Las impliaciones de la etiqueta "open source" es que intentamos
convencer al mundo corporativo de adoptar nueestras formas por razones
economicas, desinteresadas y no ideologicas" [Eric Raymond noted in
1998](http://www.linuxjournal.com/article/2918). Lo que Raymon
y O'Reilly no pudieron comprender, o que decidieron omitir, es que
su esfuerzo para presentar "open source" como algo no ideologico
fue apoyado por una idiologia poderosa- Una ideologia que venera
la innovacion y eficiencia a costa de todo lo demas.
It took a lot of creative work to make the new paradigm stick. One
common tactic was to present open source as having a much longer history
that even predates 1998. Thus, writing shortly after O’Reilly’s historic
open source summit, [Raymond noted
that](http://www.linuxjournal.com/article/2918) “the summit was hosted
by O’Reilly & Associates, a company that has been symbiotic with the
Open Source movement for many years.” That the term “open source” was
just a few months old by the time Raymond wrote this didn’t much matter.
History was something that clever PR could easily fix. “As we thought
about it, we said, gosh, this is also a great PR opportunity—we’re a
company that has learned to work the PR angles on things,” [O’Reilly
said in
1999](http://web.archive.org/web/20000119094723/http://sunworld.com/sunworldonline/swol-01-1999/swol-01-regex-2.html):
"Una vez que empezás a pensar en el código fuente de las computadoras
como si fuera lenguaje humano, vas a ver al _open source_ como una
variedad de la libertad de expresión") a "abierto a la competencia"
([O'Reilly en 2000](http://www.oreillynet.com/pub/wlg/4179): "Para mí,
'open source' en el sentido más amplio significa cualquier sistema donde
el acceso abierto a escribir código disminuye las barreras para entrar
en el mercado").
Como era de esperar, la disponibilidad de código fuente para la
examinación universal muy pronto se volvió el único estándar para medir
la apertura. Lo que el código hacía tenía muy poca importancia --¡el
mercado sabe más!-- siempre y cuando cualquiera pudiera verificar
"bugs". El nuevo paradigma fue presentado como algo que escapaba a la
ideología y que podía atraer a ejecutivos de corporaciones sin perder
encanto ante la comunidad hacker. "Las implicaciones de la etiqueta
_open source_ es que intentamos convencer al mundo corporativo de
adoptar nueestras formas por razones económicas, desinteresadas y no
ideológicas" [decía Eric Raymond en
1998](http://www.linuxjournal.com/article/2918). Lo que Raymond y
O'Reilly no pudieron comprender, o decidieron omitir, es que su esfuerzo
para presentar el _open source_ como algo no ideológico fue apoyado por
una ideología poderosa --una ideología que venera la innovación y la
eficiencia a costa de todo lo demás.
Tomó un montón de trabajo creativo lograr que este paradigma persevere.
Una táctica común fue presentar al software como si tuviera una historia
mucho más larga, incluso anterior a 1998. Por tanto, poco después de la
histórica reunión cumbre sobre el _open source_ organizada por O'Reilly,
Raymond dijo que "la reunión cumbre fue organizada por _O'Reilly \&
Associates_, una compañía que fue simbiótica con el movimiento _open
source_ por muchos años". Que el término _open source_ haya tenido solo
unos pocos meses en el momento en que Raymond escribió esto no importó
demasiado. La historia es algo que brillante agentes de relaciones
públicas pueden arreglar facilmente. "Mientras pensamos en esto,
dijimos, ¡dios mío!, es también una gran oportunidad en cuanto a
relaciones publicas --somos una compañía que ha aprendido a trabajar las
cosas desde las relaciones públicas", [dijo O'Reilly en
1999](http://books.google.com/books?id=kIU1scm4w6QC&lpg=PA169&ots=XymvERLdeY&dq=%22So%20part%20of%20the%20agenda%20for%20the%20summit%20was%20hey%2C%20just%20to%20meet%20and%20find%20out%20what%20we%20had%20in%20common.%22&pg=PA169#v=onepage&q&f=false).
“So part of the agenda for the summit was hey, just to meet and find out
what we had in common. And the second agenda was really to make a
statement of some kind \[that\] this was a movement, that all these
different programs had something in common.”
Tomo un monton de trabajo creativo lograr que este paradigma se quede.
Una tactica comun fue presentar al software como si tuviera una historia
mucho mas larga, que incluso antedata 1998. Por consiguiente, poco despues
de la historica reunion cumbre de O'Reilly, Raymon noto que " la reunion cumbre
fue organizada por O'Reilly & Asociados, una compañia que fue simbiotica
con el movimiento Open Source por muchos años." Que el termino "open source"
tenga solo unos pocos meses en el momento que Raymon escribio esto no importo
demasiado. La historia era algo que brillantes RRPP podian arreglar facilmente.
"Mientras pensamos en esto, dijimos, Dios!, es tambien una gran oportunidad
en cuanto a relaciones publicas- somos una compañia que aprendio a trabajar
los lados RRPP de las cosas"
[O’Reilly dijo en 1999](http://books.google.com/books?id=kIU1scm4w6QC&lpg=PA169&ots=XymvERLdeY&dq=%22So%20part%20of%20the%20agenda%20for%20the%20summit%20was%20hey%2C%20just%20to%20meet%20and%20find%20out%20what%20we%20had%20in%20common.%22&pg=PA169#v=onepage&q&f=false).
"Parte de la agenda de este encuentro cumbre fue solo juntarnos y ver que
teniamos en comun. La segunda agenda fue sobre hacer una declaracion
de algun tipo de que esto es un movimiento, que todos estos diferentes programas
tienen algo en comun."
What they had in common was disdain for Stallman’s moralizing—barely
enough to justify their revolutionary agenda, especially among the
hacker crowds who were traditionally suspicious of anyone eager to suck
up to the big corporations that aspired to dominate the open source
scene.
Lo que tenian en comun era desdén por Stallman moralizando
lo suficiente para justificar su agenda revolucionaria, sobre todo
entre las comunidades hackers que tradicionalmente sospechaban
de cualquier ansioso por chuparle las medias a las grandes corporaciones
que aspiran a dominar la escena open source.
By linking this new movement to both the history of the Internet and its
future, O’Reilly avoided most of those concerns. One didn’t have to
choose open source, because the choice had already been made. As long as
everyone believed that “open source” implied “the Internet” and that
“the Internet” implied “open source,” it would be very hard to resist
the new paradigm. As O’Reilly—always the PR man—[wrote in a 2004
essay](http://oreilly.com/pub/a/oreilly/tim/articles/architecture_of_participation.html),
“It has always baffled and disappointed me that the open source
community has not claimed the web as one of its greatest success
stories. . . . That’s a PR failure!” To make up for that failure,
O’Reilly had to establish some causal relationship between the two—the
details could be worked out later on.
Conectando este nuevo movimiento a la historia de internet y
su futuro, O'Reilly evitó la mayoria de estas preocupaciones. Uno
no tenia que elegir open source, por que la decision ya se habia
tomado. Mientras todos creyeran que "open source" implicaba
"internet" y que "internet" implicaba "open source", seria muy
dificil de resistirse al nuevo paradigma. Como O'Reilly -siempre el RRPP-
[Escribio en un ensayo en el 2004](http://oreilly.com/pub/a/oreilly/tim/articles/architecture_of_participation.html),
"Siempre me ha desilucionado y desconcertado que la comunidad open source
no haya reclamado a la web como uno de sus mas grandes exitos...
Eso es un fracaso de RRPP!" Para compensar ese fracaso, O'Reilly
tuvo que establecer alguna relacion causal entre los dos- los detalles
se podian trabajar despues
> “Openness” was the kind of multipurpose term that allowed one to look
> political while advancing an agenda that had very little to do with
> politics.
> "apertura" (Openness) fue el tipo de termino multiproposito que le
> permite a uno parecer politico mientras se avanza en una agenda
> que nada tiene que ver con politica.
“I think there’s a paradigm shift going on right now, and it’s really
around both open source and the Internet, and it’s not entirely clear
which one is the driver and which one is the passenger, but at least
they are fellow travellers,” he announced in his [*InfoWorld*
interview](http://www.infoworld.com/d/developer-world/tim-oreilly-software-licenses-dont-work-261).
Compared to the kind of universal excitement generated by the Internet,
Stallman’s license-talk was about as exciting as performing Mahler at a
Jay-Z concert. [As O’Reilly himself
acknowledged](http://www.oreillynet.com/network/2000/06/09/java_keynote.html),
his “emphasis in talking about open source has never been on the details
of licenses, but on open source as a foundation and expression of the
Internet.” When something is touted as both a foundation and an
expression of something else, the underlying logic could probably
benefit from more rigor.
"Creo que estamos atravesando un cambio de paradigma, y se trata tanto
del open source como de Internet, y no esta totalmente claro cual es el
conductor y cual el pasajero, pero almenos son compañeros de viaje"
el anuncio en su [entrevista en *InfoWorld*](http://www.infoworld.com/d/developer-world/tim-oreilly-software-licenses-dont-work-261).
Comparado con e tpo de exitacion universal generada por internet,
las charlas sobre licencias de Stallman eran tan exitantes como interpretar
Mahler en un recital de Jay-Z. [Como O’Reilly mismo reconocio](http://www.oreillynet.com/network/2000/06/09/java_keynote.html),
su "enfasis en hablar sobre open source nunca estuvo en los detalles de las
licencias, sino en open source como los cimientos y la expresión de internet."
Cuando algo es promocionado tanto como un cimiento como la expresión de
algo mas, la logica subyacente a esa idea podria beneficiarse de
un poco mas de rigor.
"Parte de la agenda de este encuentro cumbre fue solo juntarnos y ver
qué teníamos en común. La segunda agenda fue hacer una declaración de
algún tipo diciendo que esto es un movimiento, que todos estos
diferentes programas tienen algo en común."
Lo que tenían en común era un desdén por la moralización de Stallman
--aunque mantuvieron la suficiente para justificar su agenda
revolucionaria, sobre todo hacia las comunidades hacker que
tradicionalmente sospechaban de cualquier ansioso por chuparle las
medias a las grandes corporaciones que aspiraban a dominar la escena
_open source_.
Al conectar este nuevo movimiento con la historia de Internet y su
futuro, O'Reilly evitó la mayoría de estas preocupaciones. No tenía que
elegir _open source_, la decisión ya había sido tomada. Mientras todas
creyeran que _open source_ implicaba Internet y que Internet implicaba
_open source_, sería muy difícil resistirse al nuevo paradigma. Como
O'Reilly --siempre haciendo relaciones públicas-- [escribió en un ensayo
en el
2004](http://oreilly.com/pub/a/oreilly/tim/articles/architecture_of_participation.html),
"siempre me ha desilusionado y desconcertado que la comunidad del _open
source_ no haya reclamado a la web como uno de sus más grandes exitos
[...] ¡es un fracaso de las relaciones públicas!" Para compensar ese
fracaso, O'Reilly tuvo que establecer alguna relación causal entre los
dos --los detalles se podían afinar después.
"Creo que estamos atravesando un cambio de paradigma involucrando tanto
al _open source_ como a Internet y no está totalmente claro cual es el
conductor y cual el pasajero, pero al menos son compañeros de viaje"
anunció en una [entrevista en
_InfoWorld_](http://www.infoworld.com/d/developer-world/tim-oreilly-software-licenses-dont-work-261).
Comparado con el tipo de excitación universal generada por Internet, las
charlas sobre licencias de Stallman eran tan excitantes como interpretar
Mahler en un recital de Jay-Z. [Como O'Reilly mismo
reconoció](http://www.oreillynet.com/network/2000/06/09/java_keynote.html),
su "enfásis en hablar sobre _open source_ nunca estuvo en los detalles
de las licencias, sino en el _open source_ como cimiento y expresión de
Internet". Cuando algo es promocionado tanto como cimiento y expresión
de algo más, la lógica subyacente a esa idea podría beneficiarse de un
poco más de rigor.
......
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